Alimentación

Nutrición espiritual
Nutriéndonos de la naturaleza
Alimentación pránica y descanso

Una gran fuga de energía la podemos tener a través de la alimentación.

La alimentación puede convertirse en nuestra mejor o nuestra peor aliada. A veces se trata de una fuga de energía debido a las emociones, el estrés, o la falta de conciencia personal.

Aprender a escuchar el cuerpo, saber que necesitas en cada momento y qué alimentos te perjudican o cuáles te ayudan a reestructurarte es un trabajo muy personal y a veces exige mucho tiempo de autoobservación. Claro que los alimentos que a una persona le van bien a otra no, las dietas que a una persona le ayudan a otra le perjudican.

También al tratar la alimentación debemos tener en cuenta que nuestra forma de alimentarnos está totalmente relacionada con nuestras emociones. De nada sirve obligarse a sí mismo a comer bien cuando no se están trabajando las emociones conflictivas que pueden dirigir a una mala alimentación.

Muchos nutricionistas yerran en el camino de ayudar a otras personas cuando juzgan la situación física del otro por su figura o por cómo se alimenta, ignorando qué emociones, situaciones, forma de vida, trabajo… les lleva a tener que alimentarse mal.

El trabajo de cambiar la dieta debe surgir desde una consciencia completa de cuáles son los hábitos de vida negativos que nos llevan a alimentarnos mal, pues si no, sería fácil caer en una recaida.

Para establecer una dieta y ser consciente de la situación actual, primero habría que hacer una lista con todos los alimentos y bebidas que solemos tomar. Todos aquellos que están normalmente en tu nevera o en tu despensa. Incluso aquellos que picoteas cuando sales por ahí. Lo interesante sería, con libreta en mano, anotar todos los alimentos y bebidas que uno suela comer a lo largo de una o dos semanas completas.

Tras este tiempo luego simplemente hay que releer toda la lista y anotar si creemos que nos sienta mal o bien dicho alimento, por qué lo consumimos, cómo nos sentíamos al tomarlo…

Por ejemplo realizar una tabla que contenga:

Alimento : momento del día : acompañado/solo : me sienta bien o mal : emociones relacionadas : detalles

Claramente todas las personas necesitamos un equilibrio en la alimentación para no tener carencias alimentarias y para no excedernos. Y muchas veces al darnos cuenta que algo no nos sienta bien, simplemente lo apartamos sin buscar el por qué estábamos tomando ese alimento ¿estrés? ¿necesidad de energía rápida? ¿conflicto emocional? ¿mal hábito?

Si decides quitar cualquier alimento tomate tu tiempo para estudiar porqué estabas tomando algo que sabías que te estaba sentando mal. Es importante que te des cuenta el conflicto que pueda haber detrás de la toma de cualquier alimento, pues si no solucionas ese conflicto, la necesidad del alimento en cuestión continuará ahí. Y es importante que no lo sustituyas el alimento, sino que seas coherente contigo mismo y primeramente trabajes sobre esa emoción conflictiva y dolorosa sobre la que te apoyaste al tomarlo.

Toda dieta debería comenzar en una limpieza, más una limpieza no es sencillo hacerla, es bueno acudir a un especialista que nos pueda ayudar a elaborar una dieta en base a nuestras necesidades. Incluso un experto nutricionista, a la hora de elaborar su propia limpieza, podría ser demasiado extricto o teórico, olvidando el contexto que desde dentro, es más dificil tener en cuenta.

Tras un limpieza, elaboraríamos una dieta para nuestra vida que nos ayude a equilibrar nuestro cuerpo y que sea compatible con nuestro ritmo de vida.

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