Apego

Cuando el abrazo de una madre ha sido demasiado acaparador, o totalmente desapegado y frío, los niños aprenden mal los apegos en la vida, ansiando de una forma u otra, apegarse o desapegarse en su día a día.

Descubrir cómo son nuestros apegos es una forma de conocer cómo vivimos nuestras relaciones. Tanto una persona con gran apego como una persona con gran tendencia al desapego puede trabajarse y sanar aquello que originó su apego.

Las emociones que surgen de los apegos

El apego nace de sentir que estamos separados. Cuando una persona siente la ilusión de la separación necesita agarrarse al otro o a cosas para sentirse parte de algo, para sentirse identificado con el alrededor. Tal vez el apego sea una ideología, un trabajo, una profesión, un don. Tal vez el apego sea con tu propia personalidad o con tu cuerpo. Los apegos son falta de libertad.

Si sientes que eres uno con todo el apego rápidamente desaparece. Ya no necesitas identificarte con nada ni nadie.

Los apegos son la forma en que se manifiesta el temor. Todos tenemos temor. El miedo tiene muchas formas

Separación:

El sentimiento de separación es antiguo y profundo. Tal vez en esta vida surge de la separación con el padre y la madre, pero mucho antes surge del sentir de separación con la totalidad. El Universo es un gran océano, millones de ríos uniéndose constantemente en el océano de sabiduría, y nuevamente regresando a las diferentes formas de manifestación para experimentar la vida. El sufrimiento nace cuando un ser se siente dividido, separado del todo. Entonces con fuerza ansía ser algo, identificarse con algo.

Tu sentimiento de separación original puede manifestarse como nostalgia, temor, división. Una meditación que logrará gran paz en tu vida es tomar conciencia de este sentimiento y cómo adquiere diferentes formas en la vida, apegándote a la familia, identificándote con tu cuerpo, identificándote con tu razón, con tu necesidad de equilibrio.

Indefensión:

Muchas personas se sienten indefensas y vulnerables. Necesitan apoyarse en otras personas o cosas para sentirse seguras. Cuando el apego se manifiesta en forma de indefensión es fácil entenderlo y sanarlo. En estos casos el apego puede provocar relaciones difíciles donde no podríamos vivir sin aquello que creemos amar. Nos agarramos a las otras personas. Ansiamos su bienestar por encima del nuestro. No logramos olvidar aquella persona que partió. O simplemente no permitimos al otro que sea libre por miedo a quedarnos solos.

La indefensión suelen sufrirla personas que sufren acoso, personas que temen a los demás, pero no pueden vivir sin ellos. Personas que han de aprender a amar en la libertad.

Analiza en ti el sentimiento de indefensión como una forma de apego. Descubre como tu sentir no te permite ser libre, como atrae hacia ti nuevas relaciones que vuelven a dañarte. Analiza cómo te comportas. Como reclamas el cariño o cómo te agarras a los sentimientos fuertes de soledad y temor.

Miedo al compromiso:

El apego a la individualidad también puede provocar miedo al compromiso. Cuando una persona realmente es desapegada y vive con el corazón abierto, su compromiso es total y sincero. Con honestidad se empeña en aquello que siente afín a sí mismo y en su acción y dedicación pone toda su energía y todo su ser.

El miedo al compromiso es otra forma de apego. Apego a la individualidad, al ego.

Una persona egoísta que no se responsabiliza en su vida, que no toma responsabilidad ante nada ni ante nadie, nunca adquiere un verdadero compromiso con nada ni con nadie. No se implica, no se lanza, no se entrega. Esta también es una forma de agarrarnos con fuerza a algo. Una forma de desamor. ¿Cuál sería el apego aquí? Uno mismo.

Tal vez aquella persona sintió que nadie la apoyaba, que nadie lo abrazó. Tal vez, mujer o hombre, sintió rechazo en tantas ocasiones que hoy necesita escapar de toda relación, viviendo “sin apegos” aparentes, sin compromiso alguno, con tal de no ser nuevamente añado.

La necesidad de huir, la necesidad de tener abierta una salida de emergencia, la necesidad de estar un tiempo solo. El temor a que alguien nos juzgue, nos dirija, nos condicione, es una forma de apego que debemos aprender a identificar y sanar, pues esta forma de apego hace tanto daño o más que las otros temores.

Igualmente sufrirán aquellas personas que lo dieron todo, se dedicaron en cuerpo y alma, se comprometieron, con una falsa promesa.

Apegarnos al miedo a ser dañados. Buscar una cueva donde escondernos. Refugiarnos en relaciones esporádicas o cambiar constantemente de trabajo, de casa o de forma de vivir, es una falta de responsabilidad y coherencia con uno mismo. Un temor más que cuando meditamos sobre él y lo sanamos, descansamos y logramos mayor equilibrio en nuestras vidas.

Miedo a la libertad:

La libertad es ser. La libertad es espontaneidad, experiencia, naturalidad, frescura. La libertad es sentir y vivir en el momento presente.

Muchas veces sentimos libertad cuando creemos que nada nos agarra, y sin embargo estamos atrapados en nuestro apego a ser individualistas y desapegados.

Uno se puede sentir libre en una cárcel, en una relación engañosa, en una silla de ruedas, en cualquier relación. No depende de aquello que te rodee, depende de ti.

Ser libre es ser tú mismo en cada momento.

Apegos

Hoy no puedo vivir sin….

No importa si son cosas, situaciones, personas. Tal vez creas que puedes vivir sin nada en la vida, entonces podrás anotar que no puedes vivir sin tu sensación de libertar. El apego tiene muchas caras y es bueno reconocerlo en todas sus facetas.

¿Qué cosas hago o des-hago, para mantener mis apegos?

¿Cuánto dinero gasto en mis apegos?

¿Cómo me hace sentir pensar que no tendré …?

¿Cómo viviría si no tuviera apego a …    ?

Hace años falleció…. Y me sentí……

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