Atención plena

El estado de la mente tiene dos fases:

Quietud y agitación.

Cuando la mente está en una fase de quietud, se siente calma, serenidad, entonces meditamos y permanecemos en esa quietud.

Cuando la mente está en agitación, contemplamos la mente, sus estados, su movimiento. No tenemos por qué cortar los pensamientos, ni evitarlos, contemplamos lo que está ocurriendo. Permanecemos atentos.

Al observar la mente como se mueve, sin intentar cambiarla, aparece la consciencia plena.

Dar un paso adelante, abandonar el pasado, tiene un trabajo de rescate de nuestra energía y atención de aquellas cosas viejas, que tal vez ocurrieron, tal vez no, pero hoy no nos alimentan, sino que nos obligan a permanecer en una ilusión llamada recuerdo, que ni si quiera existe.

Vivir el ahora es la clave, pero por momentos es normal que regresen divagaciones, tanto del pasado como del futuro. Ir a un lugar y recordar algo, buscar la ropa para vestirse y que llegue un pensamiento viejo a la cabeza, probar una comida y pensar en algo que ocurrió, es algo normal. El paso está ahí, en nuestra mente. Cada olor, sensación, gusto, imagen, nos puede recordar algo que ocurrió.

Entonces hay una forma sencilla de actuar.

En esos momentos, recoge la energía perdida ayer. Inhala y siente como recibes toda la parte de ti que perdiste, tu atención, tu alegría, tu consciencia, tu pedazo de alma que dejaste en ese instante, inhálalo. Luego exhala todo el dolor que recogiste, todo el temor, la angustia, la ansiedad que se quedó en ti. Todo aquello tan negativo a lo que te quedaste agarrado. Puedes hacerlo tres veces, tres respiraciones. Y sigues en el ahora.

Otro día mirarás ese objeto, ese lugar, esa persona, y será una visión mucho más plena, desde tu plena conciencia y en el momento presente.

De alguna manera actuamos igual cuando nuestros pensamientos se vayan hacia el futuro olvidando estar presentes. Tal vez mirando la agenda, o el reloj o imaginando lo que podrá ser. En esos instantes, respira, siente tu cuerpo y respira.

Pon toda tu atención en la respiración.

Eso es lo único real, tú y tu respiración. Tu y lo que ahora sientes.

Poco a poco esto se hace natural, sin esfuerzo. Cada vez que tienes un recuerdo, o una ansiedad por algo que aun no ha ocurrido, entonces respiras y siente tu cuerpo, tu sagrada presencia, tu conciencia plena en el ahora. Y el recuerdo deja de ser un obstáculo. La experiencia que fue se convierte en algo nuevo en ti, ya no es aquel recuerdo, eso lo has dejado ir, ahora es algo nuevo, se transformó transformándote. Tal vez es sabiduría, amor, libertad, pero sobre todo es consciencia. Todo recuerdo y toda ansiedad se transforma en luminosidad.

¿Y qué hacemos cuando toda nuestra mente está turbia? A veces nuestra mente va adelante y atrás y apenas sentimos lo que ocurre aquí y ahora, apenas respiramos. Entonces hay que regresar al trabajo inicial. A veces un solo día y parece que toda la claridad se pierde, pudiera ser que en una semana, en un mes, todo el trabajo realizado, esa claridad, esa luminosidad, parece que se pierde. A veces es un instante en que pasan muchas cosas a la vez, y luego cuesta regresar a esa paz mental.

Entonces hay que regresar al trabajo inicial. Respirar, soltar, dejar ir, hasta que no tengamos que hacer ningún esfuerzo para estar presentes.

Y cuando no tengamos que hacer ningún esfuerzo para estar presentes, continuamos alerta. Con atención plena en el estado de la mente.

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