Bendiciendo alimentos

Tenemos tres modos de bendecir que pueden sernos útiles y podremos utilizarlos según nuestra personalidad:

1. Desintoxicar.

Esta forma de purificación consiste en “cortar” o romper con la toxicidad de un lugar, un alimento… se trata de romper el mensaje previo a fin de que podamos crear uno nuevo.
La técnica clásica es la cruz. Para eso sirve la cruz tradicional: corta, rompe, cruza, se trata de borrar todo rastro antiguo a fin de poner la luz o el mensaje que queramos entregar.
Podemos hacerlo también con símbolos reiki o con la misma mente. Borrando toda la energía negativa.
Esta técnica la podremos utilizar con alimentos procesados, precocinados, refrescos, alcohol, comidas transgénicas… Mentalmente cortaremos con una cruz la información contaminante.
También se puede realizar cruzando los brazos por encima del plato o mejor y más rápido, cruzando los cubiertos por encima del plato.

2. Llenar de luz

Colocando las manos alrededor o encima del plato y apuntando a nuestros alimentos imaginamos como radiamos con luz armonizando y purificando los alimentos que vamos a tomar.
Mientras, visualizamos como los alimentos son nutritivos, energéticos y saludables.
Muchas veces esta bendición se realiza agradeciendo y sintiendo como son alimentos divinos que llegan a nosotros. En esos casos ponemos las manos en gratitud, con el mudra Atmanjali.

3. Programar

Cuando el agua y el alimento esté purificado, podemos programarlo para que esté más en conexión con nuestras necesidades. Por ejemplo, entregar al agua el mensaje: “mi cuerpo está en equilibrio” o más específicamente para aquello que necesitemos.
Esta forma de alimentarnos nos ayudará a tomar más conciencia de aquello que necesitamos y no necesitamos para nutrirnos. Poco a poco, generamos un descanso previo antes de inhalar, beber o comer cualquier cosa. Lo cuál proporciona calma y mayor consciencia.
A la vez nos ayudará a empatizarnos con los alimentos, y quién sabe, a lo mejor pronto algún alimento nos pide que no lo comamos antes de meterlo en nuestra boca.
Integrar esta práctica justo antes de beber y comer, nos ayudará a incorporar una técnica que con el tiempo nos podría salvar la vida.

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