Capacidades psíquicas y el apego

Las capacidades psíquicas son una parte del trabajo espiritual. Según aclaramos la mente, esta se despierta y logra todo lo que pudiera parecer imposible.

Existen algunas altas capacidades, que aparecen de manera natural en un trabajo espiritual, e incluso, algunas de estas capacidades pueden servir de reconocimiento de un buen trabajo con la mente, otras son heredadas de vidas en la que ya existió ese trabajo personal. Igual que una persona puede reconectar con memorias de otras vidas, con la comida, las personas, o las habilidades, también, y realmente mucho más común, con las altas capacidades.

Pero esto supone un peligro que debemos tener en cuenta, pues estos resultados de la apertura mental, sobre todo cuando surge en una mente aún débil y apegada, pueden generar un gran apego, incluso mayor que la propia familia. Dícese que el clarividente, o el psíquico, o el sanador, en el momento de fallecer, en el momento de soltar la vida y fundirse con el todo, puede soltar cada cosa de su vida con facilidad, pero no, logra desapegarse de estas capacidades, las cuales arrastra a sus siguientes vidas, apegándose a ellas y encadenado a una ilusión del ego, de posesión, de control, de poder.

A la vez, la mente que logra visiones, experiencias o proyecciones con facilidad, tiende a repetir, igual que con cualquier proceso mental. La mente simple, sin paz, repetirá los ciclos y procesos mentales generando adicción a ellos. Por esta razón, la persona que tiende a recibir información, visiones, cada vez recibirá más, y sentirá deseo y necesidad de esa información que recibe. Y la persona que tiene sueños lúcidos y claros, tenderá a querer más sueños, la persona que tenga sensaciones de señales, de coincidencias, déjà vus, u otras experiencias, también querrá cada vez más, sintiéndose afortunado, poderoso, o con simple curiosidad, buscará repetir el mismo proceso mental, indagando más y más, y dando más poder al apego que tiene, el enganche que tiene a esa alta capacidad.

De la misma forma, la persona que hace deporte con regularidad, tiene necesidad de ese deporte, apego y adicción a él, y el día que por una lesión o cualquier problema no puede realizar el mismo ejercicio, tiende a sentirse mal, bloqueado, limitado. Pues su cuerpo se ha habituado y, sin interés alguno de estar en forma o sano, siente que necesita esa dosis de emoción, satisfacción, adrenalina, dopamina que recibe a través del deporte.

Los hábitos, todos, generan apegos, y los apegos nos limitan y no nos permiten continuar.

Pero los resultados de una mente expandida generan una adicción mucho mayor que los resultados del deporte, o incluso de adicciones peligrosas como ciertas drogas. Pues incluso vidas después, la persona con estas capacidades hace lo posible por recuperarlas.

Cuando las altas capacidades surgen tras un camino concreto, de paz, de amor, de luminosidad, la persona a través de los paramitas, los valores esenciales del camino interior, va comprendiendo la necesidad de soltar, enfocando su mente en la totalidad, y no en los resultados inmediatos que tanto ansía el ego. Por ello, de una forma u otra, logra que las capacidades sean algo fluido y natural, pues no las considera algo propio y exclusivo, ni las ve maravillosas virtudes, sino que son como una estrella más en el cielo nocturno.

Las capacidades que hablan de un trabajo bien realizado son parte de la conciencia clara: consciencia sobre la propia mente, consciencia de los pensamientos de otras personas, consciencia de la vida de otros seres y personas (su pasado y su futuro), consciencia de vidas pasadas propias y de otras personas… A su vez, algunas personas pueden tener consciencia sobre otros planos, energías, seres o dimensiones.

Para no caer en esta tentativa trampa de la ilusión, es bueno afianzarse en las claves para liberarse del ego:

  • No te sientas ofendido
  • Libérate de la necesidad de ganar
  • Libérate de la necesidad de tener razón
  • Libérate de la necesidad de ser superior
  • Libérate de la necesidad de tener más
  • Libérate de la necesidad de identificarte con tus logros
  • Libérate de la necesidad de tu fama.

El ego es una parte esencial para la vida, pero es una ilusión que se aferra intentando por todos los medios ser real. Todo el ego tiende a disolverse, y todo lo que el ego ansía, es temporal y sólo sirve para alimentarlo a él y hacerlo más real. Cuando las capacidades psíquicas se convierten en un deseo más del ego, la persona desarrolla el ego espiritual en su máxima forma. Creyendo que esas capacidades son propias, identificándose con ellas y olvidando que son realmente el fruto de un desarrollo de la mente universal natural, la persona empieza a alimentarlas y poco a poco se convierten en una entidad propia. Las mismas capacidades exigen atención, las mismas visiones exigen ser alimentadas, los mismos mensajes buscan más y más mensajes. La mente se turba y se pierde en un camino sin sentido, donde codicia una constante atención hacia los místico y espiritual, olvidando la claridad, la paz y el silencio.

El meditante comienza a meditar sólo por la experiencia mística en sí misma, el vidente comienza a reclamar más y más visiones, agotándose y nublando su visión, el canalizador busca entonces más mensajes, de más seres, olvidando el precioso silencio que conmueve y del que gozaba antes de tener tanto ruido mental.

Cuando otras personas identifican a la persona con esas capacidades, como un maestro, un vidente, un canalizador, un sanador, entonces la persona empieza a alimentar con más fuerza esas capacidades hasta que vive para ellas. Ya no elige su consciencia, ni elige cuándo o qué recibir, sino que la visión y las capacidades psíquicas le utilizan para manifestarse y existir.

Igual que otros deseos banales del ego, parece que es inagotable a la hora de reclamar y buscar atención, enturbiando la paz y claridad.

Posiblemente, como en todos los casos que el ego tiene un reclamo y una identidad, la persona que alimenta sus capacidades no comprende lo que ocurre hasta incluso después de la muerte, cuando reencarna con todo su karma y su potencial intacto. O incluso varias vidas después, que comprende como toda su vida tiene un sentido temporal e ilusorio.

Pero las capacidades psíquicas también pueden ser un regalo maravilloso que puede ser aprovechado, siempre que se logre no alimentar de más, ni vivir en torno a ellas, ni buscarlas, sino que, como todas las demás cosas de esta vida, se disfrutan, y se sueltan sin permitir que esas capacidades utilicen a uno.

El camino es sencillo, fluir con ellas.

Imagina ante ti un paisaje, e imagina disfrutar contemplándolo.

Ahora imagina un paisaje que te obliga a buscar respuestas, que se entremezcla con visiones brillantes, que te entrega respuestas específicas que nada tienen que ver con el mismo paisaje, sacándote de la belleza de ese instante.

Imagina ahora que después de contemplar el paisaje no haya paz, sino ansiedad, deseo, y la sensación de que algo más queda por hacer.

Así son las capacidades psíquicas cuando uno las desarrolla sin comprender lo que son, apegándose a ellas y a sus resultados, viviendo para ellas y no para sí mismo.

Imagina tan sólo respirar, en paz, en silencio, contemplas ese instante y tan sólo respiras, plenamente consciente de tu respiración.

Ahora imagina que según respiras, empiezas a tener sacudidas sensitivas inmensas, visiones claras de luces, seres, mensajes, conversaciones con seres del más allá, que te sales del cuerpo en viajes astrales, o que te proyectas al pasado reviviendo escenas de tiempo atrás.

Nuevamente no hay paz, las altas capacidades a lo mejor han dado alguna respuesta, pero te han robado algo, la atención.

Imagina que sientes amor hacia todos los seres, que sientes amor inmenso hacia todos y todo. Imagina que tu trabajo te lleva a sentir gran amor. Y descansas en ese amor y regocijo, en esa sabiduría de conexión y unidad con todo y con todos.

Y ahora imagina que te sientes obligado a hacer algo por los demás, que sufres por ellos, que ves todo lo que otros han vivido y sientes que eres algo importante para los demás, que te necesitan. O que tienes que ayudarles y sanarles con tus manos, con tus visiones. Dejas de sentir amor y poco a poco sientes responsabilidad, compromiso.

Otra vez, no hay paz, no hay presencia, el amor se disuelve en la arrogancia de ser especial. El amor se disuelve en la experiencia de poder, de soberbia, de miedo a no ser suficiente. El amor se disuelve en ese sentimiento de separación que busca sanar a otros, rescatar a otros, sin comprender que todos somos uno.

Pero la paz surge en el silencio, y el amor surge en la expansión consciente de ese silencio. Y claramente cuando hay paz y hay amor, hay un conocimiento o sabiduría superior, hay una expansión de la mente que otorga claridad, respuestas, visiones, pero eso no implica que la mente tenga ciclos, ciclos de calma y ciclos de ajetreo. Y es posible que cuando retorne un ciclo de ajetreo, de agitación mental, el ruido perturbe todo ese sentimiento de paz y amor, por abandonar el estado de contemplación y creer que algo es más importante que otra cosa.

Los paramitas nos entregan el cómo, cómo actuar en estos casos, pero lo que más ayuda es aprender a soltar, crear un hábito mental que tienda a soltar. Sin creer que nada es tan importante como para hacernos perder la paz y el amor.

La vida es la experiencia, y cuando la tendencia es soltar, experimentando cada instante como nuevo. Y cuando la tendencia es apegarnos, la experiencia es limitada, incompleta.

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