Resumen ejercicios ensoñación

SUEÑOS CONSCIENTES:

Intención de soñar. Claridad en los sueños, constancia en el trabajo

Liberación. Sin aferrarnos a la mente y a la experiencia.

Transformación. Fluyendo y transformándonos constantemente con cada vivencia

SUEÑOS CONSCIENTES – Generando el sueño que necesitamos. Ejercicios básicos

  1. Proyectar un sueño concreto
    Busca proyectar un sueño consciente concreto para tener durante la noche. Es importante centrarte en las imágenes y aspectos determinados que quieres que aparezcan en el sueño.
  2. Proyectar un sueño respuesta
    Proyecta un sueño que te ayude como respuesta, con un significado que necesites para tu vida. Utiliza tu mente para enfocar la pregunta y durante el sueño busca las respuestas.
  3. Generar una vivencia a través de un sueño
    Proyecta un sueño que genere una emoción, experiencia o sentimiento que necesites en tu vida o que desees.

Fabricando sueños felices

Ya desde niños podemos aprender a fabricar sueños felices.

Cuando en nuestra mente los pensamientos nos asustan, o cuando los sueños que tenemos son turbios, dolorosos, o cuando nuestra visión de vida es negativa. Entonces es necesario cambiar la forma de ver el mundo y fabricar sueños felices.

De la misma manera, si tenemos hijos y descubrimos tensión en su dormir, temor en sus pensamientos inconscientes o sentimientos y pensamientos hirientes y crueles hacia otros o hacia ellos mismos, mucho más es importante desarrollar una forma de pensamiento nueva, y apoyarnos en un trabajo que ayude a desarrollar sueños más felices, para lograr mayor tranquilidad, apertura y equilibrio.

Los sueños felices son una forma de visionar la vida, incluso sirve en nuestras pesadillas, Se trata de aprender, no sólo a tener un sueño feliz y una forma de dulcificar cada momento que se nos presenta.

Los sueños nos muestran nuestro mundo inconsciente. Aquello que desde lo oculto nos señala nuestra dirección de vida. Incluso en el mundo de los sueños, el soñante no puede despojarse fácilmente del símbolo identificándose con él y fundiéndose completamente en su forma.

Por ello para lograr transformar la realidad del mundo de los sueños no basta con tener una intención clara, sino también de transformar nuestra forma de identificarnos con los patrones personales, la manera de ver la vida e incluso la manera de sentir.

Aquello que alimenta nuestra mente, aunque creamos firmemente en ello, construirá nuestros sueños. Si alimentamos nuestra mente con teorías, películas o historias incompletas, así nuestros sueños no serán más que teorías, mente, vacíos de conmoción, historias sin principio ni final.

Y como muchos sabemos, el desaliento de no saber soñar se convierte en una gran insatisfacción en la adultez.

Aprender a soñar no sólo es aprender a dormir tranquilo, ni controlar nuestros pensamientos, ni buscar sólo momentos felices disolviendo cada conflicto sin enfrentarnos a ellos. Aprender a soñar sobre todo es fabricar en nuestra vida una forma de actuar dichosa y útil ante cualquier situación.

Podemos enseñar a nuestros hijos a fabricar sueños felices primero desde la gratitud. Un día y otro, hasta que surja de manera natural, un tiempo antes de dormir dedicado a agradecer todas las cosas maravillosas de la vida. Luego durante el día de forma constante trabajar en una gratitud real. Un sentimiento intenso y profundo de admiración hacia las cosas sencillas que entrega la vida: las manos, los pies, la voz, la mente, el aliento, la piel, la familia, las emociones, la astucia, el alimento, el agua, el viento, el calor, las estrellas y la noche, e incluso las huellas que otros dejaron en el camino para que hoy podamos avanzar.

Buscamos vivir una conmoción real y hermosa ante lo cotidiano. Y qué bello es comprender los innumerables regalos que entrega la vida. Desde la ropa que llevamos cada día, hasta el agua potable que podemos disfrutar. La gratitud es un sentimiento que transforma nuestro mundo interior. Desde la gratitud nuestros pensamientos se tornan más felices y nuestra vivencia más completa.

Cuando aportamos un sentimiento pleno de gratitud a nuestros hijos, ellos crecen más tolerantes, respetuosos y amorosos. Crecen llenos de entusiasmo y sus sueños cada día serán más felices.

Cuando de forma natural surge la gratitud en las pequeñas cosas, no como un hallazgo sino como un sentimiento poderoso y arrollador, podemos trabajar la creatividad sabiendo que cual cosa que creemos desde nuestra poderosa mente, será en armonía con todo lo que nos rodea. Incluso podremos sentir como el mismo sentimiento de gratitud atrae con fuerza más amor, mayor abundancia y felicidad.

La gratitud no es un sentimiento que surja del temor como en el pasado hayamos podido practicar. En una educación dañada por el miedo, los regalos de la vida no se reciben desde el amor incondicional y la presencia consciente, sino desde el premio. El temor al castigo, al error, nos obliga a buscar una actitud y una realización que vaya a ser premiada en la vida.

Aun en la educación actual se sigue practicando así, negando al niño la capacidad de asombro, de gratitud real e incapacitándolo para amar en lo incondicional. Normas, premios y castigos, nos dividen por dentro, llenándonos de orgullo y arrogancia al recibir un nuevo premio. El niño crece creyendo que recibe regalos porque los merece, ¿por qué entonces va a tener que agradecer nada? Tal vez utilice las palabras correctas, pero no desde un sentimiento auténtico de gratitud, sino comprendiendo que decirlas le ayudará a recibir un nuevo premio en el futuro.

Y qué hará este niño o niña más adelante, cuando descubra que la vida no son premios ni castigos, que da lo mismo lo que uno haga o pida, es la actitud en la vida y el saber hacer lo que dará la felicidad. Incluso la actitud positiva en el dar y recibir, en el perseverar y en el amar, cosa imposible de aprender cuando hasta el amor se ha recibido en base a premios y castigos.

En la vida hacemos regalos porque deseamos hacerlos, y recibimos regalos de la vida desde una plena generosidad, y no desde creencias, premios, regalos de consolación, prácticas sociales o temor. Cuando es así, cuando incluso adultos recibimos un regalo en un día especial, sentimos que hemos sido premiados, algo bueno debimos hacer y por eso recibimos ese regalo. Tal vez sintamos entusiasmo, hemos actuado bien y recibimos un regalo. Aunque no sentimos dicha ni gratitud auténtica, pues en el fondo sabemos que no hemos recibido ningún regalo, sino una forma establecida inconscientemente para compensar una acción determinada.

Así de esta forma, negamos la capacidad de asombro y de descubrir que la vida, amorosamente, da. Sin pedir nada a cambio. Y así también enseñamos a los niños ser generosos sólo ante la persona que supere las pruebas impuestas social o personalmente.

Una generosidad limitada y limitadora que no nos permite comprender ni disfrutar la abundancia de la vida.

Cuando aquellos que consideramos mayores se muestran generosos sin pedir nada a cambio, cuando sus muestras de cariño son gratuitas y a todos por igual, entonces aprendemos generosidad y sentimos la abundancia tal cual la Naturaleza la profesa. Cuando en cambio aquellos que imitamos a lo largo de la vida muestran una generosidad menos compasiva, basada en un aprendizaje, un premio o castigo, la cercanía de sangre o los favoritismos, entonces nos será mucho más difícil comprender la gratitud y vivirla plenamente.

Muchas personas necesitan descubrir la escasez o los infortunios de la vida para valorar realmente los regalos que cada día recibimos, pues la vivencia del premio y castigo les dañó profundamente en la niñez. Necesitan abrir su mente y comprender que todo está para todos.

Apartándonos de una forma de entrega condicionada, la sociedad crece en comunidad. En culturas así la delincuencia desaparece, la cooperación entre familias, gentes y pueblos florece, y en esa generosidad y armonía en la vida, uno comienza a fabricar sueños más felices y afines con las verdaderas necesidades del ser.

Cuando con gratitud admiramos la vida, el corazón engrandece, nuestro sentimiento es más sincero y nuestro actuar más coherente y honesto.

Para ayudar a fabricar sueños felices en nuestros hijos no es necesario apartarlos de la sociedad, pero si hacerles ver lo necesario de nuestra implicación y servicio como individuos al grupo social. Ayudarles a entender que el entramado social no es una idea sino una realidad constatable por la implicación de todos los individuos en el grupo.

Ayudando a crear sueños felices en la noche, a través de trabajos de gratitud, ayudamos a desarrollar una forma de soñar tranquila y armoniosa.

Ayudando a crear sueños felices durante el día, aprendiendo generosidad y descubriendo a dar y recibir desde un equilibrio saludable y no desde una carencia de cariño y respeto, ayudamos a crear sueños felices a lo largo de la vida

De igual manera, cuando con gratitud miramos la vida, nos apoyaremos en aquello que más alimenta: parajes más naturales, relaciones más sanas, aprendizajes más coherentes. Poco a poco se disuelve el conflicto en aquello que vemos y vivimos y de forma natural nos acercamos a todo lo que nos engrandece y engrandece el mundo. Así nuestras imágenes mentales, visiones y fantasías, reflejo de las acciones y pensamientos del día y la noche, al igual que la imaginación se tornará más enriquecedora y saludable, generando un mundo interior más rico y bello. Un mundo interior dulce y generoso. Desapareciendo los fantasmas, los temores, las limitaciones y mentiras poco a poco se va dejando pasar un mundo interior más silencioso y completo.

Tipos de sueños

Tipos de sueños más comúnes e identificación para poder comprenderlos

Miramos adentro para despertar

Los sueños son un mundo mágico, misterioso. El mundo onírico tiene su propio lenguaje, su propio concepto del tiempo, del espacio. Puede llegar a tener submundos, planos y espacios infinitos tanto personales como colectivos.

Pues igual que lo que normalmente acontece en el sueño es parte de la mente del duermiente, también puede haber sueños con espacios compartidos, donde dos o más personas se encuentren y puedan reconocer.

Los sueños son un camino hacia algo, inquietan, a veces tranquilizan, a veces agradan, a veces asustan, pero indudablemente son un camino hacia algún lugar, ¿hacia algún estado de conciencia tal vez?

Podríamos distinguir, tres tipos de niveles en los sueños:

Sueños kármicos o sueños donde nuestra mente vaga sin control por los escondrijos de nuestro subconsciente, induciéndonos emociones, estados, visiones, placenteras o dolorosas que están en nuestro karma actual, aun sin iluminar ni trascender.

Sueños lúcidos. Aquellos sueños donde una persona es consciente de que está soñando. A partir de que en el mismo sueño una persona comprende que está soñando aparece un abanico nuevo de expresión, sensibilidad, control y consciencia en el sueño, desde la lucided en las propias pesadillas, hasta la claridad en viajes astrales.

Sueños trascendidos. Aquellos sueños cuando nuestra conciencia ha trascendido y se muestran como un estado despierto de conciencia. Un sueño luminoso con una visión clara en la esencia.

Pero para que podamos entender mejor los sueños que, en el día a día tenemos, a veces simplemente tenemos que comprender por qué tenemos esos sueños, a dónde nos conducen, qué nos están enseñando. Igual que en la misma vida, aparecen situaciones que son completamente karmicas, donde no tenemos control sobre lo que vivimos, que parece que algo nos ha puesto ahí, situaciones buenas o malas, en la que algo hemos de aprender, iluminar o transformar. Luego hay situaciones más lúcidas. Momentos en la vida donde hay claridad, donde sin esfuerzo para que hemos hallado la paz. Nos sentimos abiertos y logramos entrever el sentido trascendental de la vida. Y pior último hay momentos o instantes de gran belleza y plenitud donde nos sentimos uno con la totalidad.

Pues lo mismo acontece en los sueños.

Nuestro objetivo a la hora de trabajar en los sueños, siempre es dejar de tener sueños kármicos, o sueños donde la mente vaga sin consciencia ni control. No es tan importante saber qué nos está diciendo ese sueño en concreto, pero sí puede ayudarnos en ciertos aspectos.

El sueño nos relatará algo que está atascado en la mente, un aspecto de la psique donde algo quedó encallado. Incluidos sueños hermosos nos muestran un aspecto de la psique atascado, no dormido en sí, sino que no está plenamente iluminado. Pues obviamente, el trabajo con los sueños, igual que con la vida, es transformar esa situación, sin importar lo que signifique en sí, transformarla en luminosidad, claridad, inteligencia.

Pero para apoyarnos en el transcurso de este viaje hacia la claridad en los sueños, vamos a comprender más a fondo que tipos de sueños podemos tener y a dónde nos quieren llevar.

Lo primero es comprender que en la vida habrá muchas cosas que no podremos entender, igual en los sueños, simplemente aceptar, pero sí podemos, vagamente, descubrir el sentido, hacia donde nos conducen.

Por ejemplo no podemos entender por qué hemos conocido a alguien, o porqué vivimos en el año que vivimos, pero sí podemos entender hacia donde nos conduce eso.

Los sueños sirven para vivir la magia.

Los sueños sirven para comprender que nuestra mente es ilimitada: podemos volar, convertirnos en cualquier animal, conocer seres mágicos, viajar a otros planetas, hasta al sol. Podemos ser lo que queramos ser, agua, gato, perro, fuego, luna, montaña. En los sueños podemos cambiar, transformar la materia y comprender que, si todo es mente, la vida es mágica y precisa en su magia.

En los sueños descubrimos que todo es posible

Los sueños nos muestran lo que está oculto.

Para algunas personas esto se muestra como un mundo de fantasía, pero los sueños nos muestran cosas escondidas, misteriosas, secretas, maravillosas y perversas. Todo lo que no se ve a simple vista, todo lo que se oculta a la razón. Duendes, hadas, trolls, pero también ángeles, arcángeles y hermosos seres de las estrellas.

Los ángeles nos desvelarán los misterios, nos mostrarán la auténtica cara de la verdad. Incluso una persona, una situación.

Pero, ojo, hay que tener cuidado, tal vez no te muestren lo que está oculto, sino el temor que tú tienes a aquello que no ves. Mostrándote sólo una parte de la verdad y enseñándote que no siempre estamos preparados para comprender la verdad.

Poner en duda lo misterioso a veces sale caro.

En los sueños puedes pedir deseos

En los sueños un poderoso secreto se esconde, y es que todo lo que declares con plena conciencia, es más probable que se haga realidad.

Imagina que miles de pequeñas luces te vigilan, cuidando tus deseos para que se hagan realidad. ¡Puedes pedir el deseo que más anhelas en los sueños y será más fácil que se cumpla! ¿Por qué es así? Simplemente porque tu mente está en un estado de mayor lucidez y creatividad donde puedes iniciar un proyecto, un sueño o incluso una nueva forma de ver la vida.

En los sueños superamos los temores

En las pesadillas de tus sueños encontrarás tus más ocultos temores tomando forma y tendrás la oportunidad de superarlos. Incluso podrás observar como estos sueños se hacen más claros, van desapareciendo o van transformándose según logras superar esos mismos sueños en tu vida real.

Mientras la mente se forma, en la niñez, y el concepto de la vida, de las personas, se va formando, el niño o la niña, recrea un sinfín de patrones mentales en relación a todo lo que ve y lo que intuye. De ahí se van desarrollando pesadillas que dibujarán todo lo que durante el día el niño teme, pero calla o no comprende.

¿Pudiera ser que tras esas pesadillas hubiera realmente seres, extrañas entidades o difuntos? Pudiera ser, pero, aun así, estos seres toman aquella forma que realmente teme el durmiente, por ello, más efectivo, es superar el temor y así, mañana, cualquier entidad, ser, sombra, no se disfrazará de nada ni tendrá oportunidad de llegar a nosotros, pues a una mente clara, tranquila, luminosa, ninguna sombra puede derrumbar.

Vive las pesadillas como una gran oportunidad de trascender los temores, una oportunidad de encontrarte tu propio temor en un entorno controlado. En el mismo sueño, siente y piensa que estás soñando y tienes el total control, así se presentan las oportunidades de superar las pesadillas más fácilmente.

En los sueños jugamos

En los sueños podemos jugar, reír, nos podemos encontrar con personas que amamos y nos divertimos.

La mente tiene la capacidad de disfrutar, recrear, divertirse. Solos o en compañía, los sueños también son una puerta a la alegría y la diversión.

Los sueños sirven para volar

En los sueños podemos volar, más no sólo como un ave, sino también volar en la imaginación, en la mente, despegarnos de todo lo que nos “tira” hacia abajo, de todo lo que pesa, y literalmente elevarnos y elevar nuestra conciencia.

Los sueños sirven para conocer otros mundos

En los sueños podemos viajar a otros planetas. Encontrarnos con seres de otros mundos, descubrir nuestros amigos de las estrellas.

Soñamos para caernos

En sueños existen abismos donde podemos caer, caer, caer, caer y caer sin llegar jamás a tocar ningún fondo. Pierde el miedo en tu caída y aprende a levantarte.

A veces caemos, caemos, puede ser que nos hayamos “desconectado”, puede ser que nos hayan empujado, puede ser que hayamos caído sin más. Entonces el “cuerpo onírico” requiere regresar rápidamente al cuerpo para despertarnos, levantarnos. Sin luchar contra la caída, encuentra tu lugar, tu centro, allá donde estés, en el momento en que estés.

En los sueños podemos sentir: escuchamos, vemos, olemos, saboreamos.

En sueños existe la música, y las comidas ricas, también olores singulares. Los sueños podemos tocar, percibir, pero no percibimos igual, porque los sentidos del cuerpo físico no son los que estamos utilizando, sino la interpretación onírica de los sueños.

Con los sueños podemos sentir y percibir todo aquello que nos gustaría o temeríamos sentir en la realidad.

En los sueños conducimos

En los sueños podemos aprender a “conducir” el camino de nuestra propia vida. Podemos aprender a dirigir nuestra vida, o incluso, si el vehículo es muy grande, acompañar a otros en su propio viaje.

En los sueños hay personajes

Nos podemos conocer con los mil rostros que hay dentro de nosotros. Todo lo que hay en el sueño es todo lo que hay dentro de nosotros. Todos los mudnos, historias, las personas, son pedacitos de ti. Las personas se nos presentan como nuestras propias máscaras que hemos de aprender a liberar para lograr transparencia y frescura.

En el sueño hay elementos:

Agua purificadora, agua que arrastra, agua que se agota, agua que cambia y nos transforma.

Fuego que quema, que calienta, que enciende, que nos conmueve, que nos aquieta.

Aire que nos mueve, que nos inspira, que nos señala el camino, que nos arrastra.

Tierra que nos sostiene, que nos ahoga o que nos nutre.

En los sueños nos encontramos los elementos en su esencia más pura ayudándonos a profundizar en la esencia de nosotros mismos.

Soñamos colores

En los sueños podemos pintar un mundo nuevo, o un yo nuevo. Descubrir los colores en sueños, nos llevará a descubrir el color en la vida. Nuestra mente puede descubrir las cualidades y emociones que despiertan cada color en la nosotros y conectar con la luz desde un lugar más alegre y vivo.

En los sueños el tiempo no existe

Existe la atemporalidad. Puede ser que el tiempo no sea lineal, sino circular, que vaya en dirección contraria, que desaparezca, que se detenga, que se expanda o que se retrase, el tiempo en los sueños funciona de una forma completamente diferente que, en la vigilia, lo que nos ayuda a profundizar, a conectar con la atemporalidad y a estar más presentes en el ahora. Así comprendemos que el tiempo tan sólo es una ilusión más.

En los sueños existe el amor

En los sueños podemos amar ilimitadamente. Los sentimientos se hacen más profundos y claros, podemos abrazar, besar, escuchar y sentir a la persona que amamos. El amor en sueños es mágico, dulce, pleno.

En los sueños existe el océano

El océano embellece los sueños con sus mareas. Puedes respirar bajo el agua ya que sólo es un sueño. Viajar al fondo del mar, volar por las costas, bañarte en la playa. El mar, en sueños, cambiará de forma para ti, para que accedas a lo inaccesible y atravieses el infinito.

En los sueños podemos ascender y descender

Podemos, no sólo caer, sino subir y bajar, por escaleras, montañas o ascensores. Subimos y bajamos a otros niveles de la vida. Nos conducen a donde necesitamos ir, a donde nuestra conciencia tiende a ir. En los sueños, el viaje muchas veces no es hacia adelante sino en profundidad, hacia dentro.

En los sueños aprendemos

En los sueños podemos leer, asistir a escuelas o escuchar a maestros hablar. Podemos leer los libros que deseemos en sueños, en ellos podremos encontrar los conocimientos más secretos y sagrados. ¡Recordar, descubrir, explorar e incluso examinarnos!

Los sueños son un gran viaje hacia el descubrimiento y conocimiento.

En los sueños vivimos nuestras propias aventuras

Podemos ser los héroes y desarrollar nuestro propio viaje. Historias donde nosotros ponemos las reglas. Podemos inventar viajes, encontrar tesoros, descubrir misterios, viajar por lugares secretos. Los sueños son aventuras para despertar el espíritu inquieto explorador que todos llevamos dentro.

En los sueños nos expandimos

Aparece un espacio infinito donde podemos expandirnos sin límites. Un mundo secreto de los sueños que se une al espacio infinito y los caminos se disuelven en el silencio.

En los sueños podamos recordar

Podemos revivir, ir hacia atrás en el tiempo, recorrer antiguos lugares, ver antiguos amigos, revivir lo que una vez fue, y tal vez… recordar algo olvidado en el camino.

En los sueños existen trampas

Trampas, animales, bichos, engendros, laberintos que nos entretienen. Nos podemos perder, achicar, petrificar o hasta herirnos. Arañas, gusanos, pulgas y otros bichos entretejen trampas en nuestra mente donde caemos, de día o de noche, y tenemos que aprender a ver y superar, igual que en la vida real.

En los sueños existe la muerte

Así podemos despertar

Antes de intentar encontrar un significado al sueño tenemos que intentar comprender qué tipo de sueño es, si un sueño kármico, lúdico o un sueño trascendido, aunque un sueño trascendido es un tipo de sueño que se tienen dos o tres en la vida, por lo que nos centraremos en cuál de los dos sueños es.

Una vez que tenemos claro cuál tipo de sueño es y en función de esto indagaremos en el significado.

Más sobre los Sueños kármicos

Los sueños kármicos son divagaciones de la mente estancada. Nos hablan de aquello que nos preocupa, o lo que anhelamos, o lo que vivimos anteayer, o lo que nos aterra. No son sueños que nos ayuden a elevar nuestra conciencia ni a despertar. Se trata de pinceladas de aspectos que vagan por el subconsciente. No pueden controlarse, ni tiene sentido hacerlo, pues en el momento que se colocan, se trascienden o se controlan, ya no son sueños kármicos sino sueños lúcidos.

Lo primero que debemos comprender es que un sueño kármico, aunque pueda mostrarse con un simbolismo complejo y claro, rara vez nos ayudarán en nuestra propia evolución personal, sino al contrario, nos llevarán a continuar perdidos y vagando, por ello, nuestro principal objetivo es trascender esos sueños, sin importar tanto su significado, sino más bien, en qué aspecto se quedó nuestra mente atascado.

Pudiéramos verlos como la emoción que nos entregan:

  • Ansiedad, falta de libertad, angustia, prisión, encarcelamiento… Sería sueños que nos siguen, nos atrapan, nos intentan matar, nos roban, nos quitan nuestras pertenencias, no encontramos nuestra casa, o no encontramos nuestra familia…
  • Apego, anhelo, tristeza, drama, intensidad en la emoción, llanto, pesar, duelo, desamor, miedo. Se trata de aquellos sueños donde el pasado nos aterra, nos enseñan apego, la búsqueda de un familiar, recibir una muy mala noticia, la incapacidad de comunicarnos con quienes amamos, el dejar de ver a quien amamos. Gritos, injusticia…
  • Ira, rabia, crueldad, odio, soñar que se mata a alguien, que se hace daño a los demás. Sueños con peleas, con asesinatos, sangre, sueños con cosas que se rompen, o con emociones intensas. También estarían aquí el exceso de sueños sexuales y muy violentos.
  • Sueños sin energía, sin vida, como arrastrados por la corriente, que vagan sin ir a ningún lugar. Con preocupaciones de hambre o con la sensación de que no queda nada por hacer. Donde los protagonistas son otros y el soñante es un espectador pasivo de la realidad.
  • Ignorancia, ennublamiento. Sentirse perdido, sin rumbo. Que otros conduzcan nuestro sueño

Sueños como camino de autosanación

El sueño surge como una creación de la psique durante el dormir, donde un “yo” o conciencia diferente se manifiesta dando cabida a todos nuestros impulsos, sentimientos, comprensiones y divagaciones mentales. No se trata del yo de la vigilia, sino un yo onírico que mostrará un reflejo más exacto del subconsciente e inconsciente sin estar tan sometido por las leyes de la materia física. Esta liberación terrenal permite a la psique profundizar más y más dentro de sí misma proyectando en forma de sueños aquello que más le inquieta.

El soñante ingenuo tiende a creer que los sueños “le llegan” mágicamente, olvidando que él los está generando, y por lo consiguiente, son fragmentos de sí mismo.

En el día a día, el individuo inteligente y consciente de sí mismo, tiene pensamientos y él sabe que los está generando, incluso sabe porqué los está generando. El individuo durmiente cree que los pensamientos están ahí, que le arrastran y le obligan a vivir lo que vive.

Esto genera una particularidad en el mundo onírico que es la expectación de una realidad aparentemente ajena a nosotros. Durante el sueño, tenemos la oportunidad de ser espectadores de nuestra propia mente y las creaciones que de ella devengan.

Visto desde un punto más amplio, como muchos ya intuimos, los sueños no sólo nos van a mostrar las proyecciones de la propia psique, sino de todo lo que hay en ella. Esto significa que en los sueños observaremos todo lo que habita en nuestra psique, sea nuestro, o ajeno; sea personal o familiar; sea individual o colectivo. Tanto nuestra mente como los reflejos que en ella devengan de otras realidades ajenas a nosotros.

Al ser un camino tan claro para observar nuestra mente, pueden ser una herramienta importante y hermosa para sanarnos a nosotros mismos. En ellos podemos ver representada la relación simbólica entre una enfermedad física y un problema psíquico. De tal forma, al llegar a las raíces en la psique de la enfermedad, podremos arrancarlas y transformar así nuestra vida.

Sin embargo es complejo comprender el mundo onírico. Los sueños se representan en un lenguaje particular, único, totalmente simbólico. Pudiera ser también que la persona no logre recordar los sueños o que estos se presenten borrosos, inaccesibles, ininteligibles. Aprender a soñar conscientes es un camino hacia la iluminación de la mente.

El primer paso para aprender a soñar conscientes y utilizar los sueños de una forma clara es comprender qué tipo de sueños estamos teniendo.

Tenemos tres tipos de sueños:

  • Sueños kármicos
  • Sueños conscientes o lúcidos
  • Sueños trascendidos

Los sueños karmicos son aquellos que tenemos cuando el “yo onírico” no sabe que está dormido. Todos los sueños que tenemos sin saber que estamos soñando.

Estos sueños nos muestran la mente en su estado más inconsciente y dormido. Es la propia mente sin concreción ni claridad. Nos muestran nuestros temores, pasiones, deseos, creencias, odios, tristezas, etc.

Se generan como una proyección de la propia psique y de todo lo que en ella habita. Su único fin es la recreación en si mismos y de ellos poco podremos aprender. Aunque casi todos los diccionarios simbólicos de sueños se refieren a este tipo de sueños, mostrándonos el estado en bruto de nuestra propia mente.

Dentro de estos sueños encontraremos sueños de angustia o prisa (sensación de persecución), de temor (inquietud paralizante), de rabia, de tristeza o soledad, de posesividad u opresión.

Los sueños conscientes o lúcidos son aquellos que tenemos cuando el “yo onírico” sabe que está dormido. Todos aquellos sueños en los que sabemos que estamos soñando y nuestra mente despierta de una forma lúcida en el mismo sueño.

Estos sueños son de gran importancia y dentro del trabajo de los sueños. Representan los sueños que nos ayudarán a transformar nuestra mente, a sanar nuestro sufrimiento mental, a encontrar calma y claridad.

En ellos encontraremos nuestra mente en un estado superior, e incluso podremos ver los diferentes arquetipos con claridad. Podremos descubrir el yo consciente, el inconsciente, el subconsciente y el supraconsciente como personajes, formas o incluso manifestaciones.

Los sueños trascendidos son aquellos sueños donde la mente está en un estado trascendido y elevado. Son muy raros y en ellos vivimos experiencias místicas elevadas.

El trabajo con los sueños

Para tener sueños conscientes tenemos que trabajar tres aspectos:

  • Intención de soñar. Claridad en los sueños, constancia en el trabajo
  • Liberación. Sin aferrarnos a la mente y a la experiencia, sino como observadores conscientes contemplamos en estado de calma la vivencia onírica
  • Transformación. Fluyendo y transformandonos constántemente con cada vivencia

Los primeros ejercicios

Proyectar un sueño concreto

Busca proyectar un sueño consciente concreto para tener durante la noche. Es importante centrarte en las imágenes y aspectos determinados que quieres que aparezcan en el sueño.

Proyectar un sueño respuesta

Proyecta un sueño que te ayude como respuesta, con un significado que necesites para tu vida. Utiliza tu mente para enfocar la pregunta y durante el sueño busca las respuestas.

Generar una vivencia a través de un sueño

Proyecta un sueño que genere una emoción, experiencia o sentimiento que necesites en tu vida o que desees.

Los sueños son una puerta más a tu mundo interior. A través de ellos también puedes conocerte, liberarte y despertar.

Trabajar con los sueños es trabajar con todo lo que está oculto en la vida para despertarlo.

Cuando soñamos, no tenemos las limitaciones de nuestro cuerpo físico ni del plano físico. Podemos por tanto viajar más allá del tiempo y del espacio, descubriendo más allá de los límites de la razón y el conocimiento humano.

Artículos de ensoñación:

Libro: Galopando entre sueños