Vivir sin remordimientos

Los remordimientos son esa extraña sensación de algo del pasado inconcluso. Una sensación que sugiere que no hemos vivido, que no hemos sido coherentes, u honestos, o conscientes de nuestros actos. Algo podríamos haber cambiado, algo podríamos haber vivido que no hemos vivido o incluso algo podríamos haber dejado de hacer.
Una extraña sensación que nos demuestra que no estamos viviendo plenamente.

Aprender a vivir sin remordimientos es aprender a vivir con plena coherencia y honestidad.

Una vida sin remordimientos es una vida completa, donde existe una integralidad.

Pero ¿cómo podemos aprender a vivir sin remordimientos?

Lo primero es liberarnos de los remordimientos que tenemos del pasado. Perdonar, dejar ir y sobre todo, asumir las consecuencias de nuestros actos pasados.

Aprender a descansar tranquilo sabiendo que en el pasado dimos lo mejor de nosotros mismos y sentirnos en paz con lo que hicimos, fuimos, sentimos, vivimos.

Después, es aprender a vivir en autoobservación para lograr humildad, honestidad y coherencia. Una actitud nueva en la vida que nos permita vivir sin la necesidad de disculparnos, sino reconociendo y transformándonos en cada vivencia, aprendiendo de nuestros errores al reconocerlos y utilizar nuestro aprendizaje para impulsarnos en la vida.

Reconocimiento – Amor

Si la identidad no existe, lánzate a mirar en el otro como si te estuvieses mirando a ti mismo. Abre tu corazón y vive la experiencia del reconocimiento. No es la persona quien vive y comprende la realidad, sino la realidad la que vive a través de la persona.

Permite que tu espacio interior se funda con el espacio de la otra persona.

¿Eres tú quien amas o es el amor que te utiliza para existir? ¿Eres tú quien tiene una visión, quien busca? ¿o es que sientes que algo en ti te busca y deseas encontrarte para abrazarte?

El reconocimiento es la forma que tendrás de descubrir la divinidad del otro, de desarrollar una mayor empatía, servicio y amor.

Trabajos para el reconocimiento

  • En el budismo el reconocimiento surge comprendiendo que todos los seres que ves, incluidos los más pequeños insectos, han sido una madre tuya en otra vida
  • En el chamanismo americano surge cuando comprendes que la persona que tienes ante ti es posible que muera mañana.

Al realizar estos ejercicios comprendemos el otro en su totalidad, aprendemos a honrarlo, respetarlo, admirarlo. No lo engrandecemos y tampoco lo menospreciamos, lo vemos tal cual es.

Gratitud

Gratitud

Para desarrollar la quietud mental hace falta liberarnos de todos los remordimientos y juicios. Para ello, es necesario desarrollar una actitud de gratitud ante la vida.

La gratitud es la energía que abre todas las puertas, limpia el camino, sana las heridas más profundas. En definitiva, es la energía que permite retornar al equilibrio.

Práctica básica para la gratitud:

Para realizar en casa, con los hijos, con amigos o con familiares, intenta realizar un diario o cada día dedica 5 a 10 minutos de tu tiempo a agradecer las cosas de la vida. Agradece desde la respiración, hasta la totalidad. Todo cabe, Habrá un día en que surga sin esfuerzo. Si haces esta práctica antes de dormir, notarás que duermes incluso mejor, descansas mejor. No hay remordimiento, hay apertura.

Práctica para la gratitud:

Entrega un regalo de gratitud a cuantas personas puedas. Dales las gracias por ser parte de tu corazón. Háblales desde el silencio, rebosante de felicidad, agradeciéndoles haberles conocido. Agradeciendo sus esfuerzos en la vida. Recordando que la respuesta a tu gratitud está en tu alegría y satisfacción por tener la oportunidad de dar.

La vida tan sólo es un segundo. Es el único momento en que se tiene la oportunidad de amar. Y ojalá que la dicha que entregues con tus palabras y tu sonrisa transmute y libere cualquier lazo kármico negativo y expanda la unión sagrada que desde tu alma sientes con tus hermanos.

Una vez integrado el sentimiento de gratitud en ti, deja de agradecer con palabras y gestos y convierte tu vida en un acto de gratitud.