Coaching

El pedir ayuda ante un problema es natural, el pedir consejo es natural, pero cuidado, acostumbrarte a que otros, o algo, sea lo que te ayude a salir de las situaciones difíciles, puede generar dependencia y una falsa sensación de éxito.

Cuando una persona tarda demasiado en salir de un bloqueo, tal vez el problema sea que no quiere salir de dicho bloqueo, o que ni si quiera quiere descubrir ese bloqueo. Entonces también es bueno permitirle vivir con esa venda en los ojos y dejar de escuchar sus reclamos.

El coaching y la figura de un mentor, están destinadas a ayudar a establecer los objetivos de vida y lograr realizarlos. Nos ayudan a distinguir nuestros bloqueos y superarlos. Nos guían en el camino hacia los logros tanto terrenales como emocionales y espirituales, hasta que nuestra vida cambia y uno logra abrirse camino por sí solo.

Pero el coach y el mentor no dejan de ser figuras externas, que generarán una deuda emocional. Son personas, técnicas, premisas en las que nos apoyamos cuando no podemos apoyarnos en nosotros mismos. Por eso, tanto cuando accedemos a ese trabajo para seguir adelante, cómo cuando nosotros hacemos ese papel, debemos permitir que la persona en todo momento se guíe por sí misma evitando ser un punto de apoyo que excuse de la responsabilidad y la toma de decisiones, de la activación y la voluntad. Mantener la dependencia hacia otros, aunque sea para ayudar que estén bien, genera debilidad y apego, tanto en quien se apoya como quien hace de apoyo, persona que sin darse cuenta, es fácil que se alimente del sufrimiento ajeno.

Lo ideal para que esto no ocurra, es generar una forma de visión enfocada y dirigida, de tal forma que la persona que recibe las guías, logre aprender a ver la vida, enfocarse, preguntarse, guiarse, desde una perspectiva nueva y abierta, y no tan sólo entregar unas técnicas que generen éxito en un tema determinado.

En el grupo que formamos hay muy buenos coachs que se dedican a alentar, impulsar y generar este tipo de visión. Aun así todos debemos de tener cuidado con trabajos que generen duda, temor, dependencia y visiones juiciosas parciales y limitadas. El coach y el mentor, al igual que tu abuela, no te dirán aquello que quieres escuchar, te mostrarán la verdad que no quieres ver, sencilla y natural, una verdad que actúa de forma contundente y que con tan sólo una pregunta, una mirada o una presencia, no podrás negar y te obligará a cambiar tu vida. Un coach auténtico no te aconseja ni manipula tus decisiones, te ayuda a que tú mismo llegues a tus propias deducciones y caminos. Si estás en algún terapeuta que te invita a tomar ciertas decisiones, qué te aconseja que hacer y qué no, es bueno que te replantees la dependencia que se está generando y porqué eliges estar con esa persona.

El objetivo más esencial es cambiar la rueda:

Saber – Acción – Realidad

1º Aprendemos a ver la realidad actual, con sus defectos y sus virtudes.

2º Esta visión genera un saber determinado

3º A partir del saber y la toma de conciencia actuamos

4º Actuar transforma la realidad, la cuál volvemos a observar tal cuál es

A diferencia de las acciones y vidas, proyectos y visiones distorsionadas, el trabajo de enfocarnos en la verdad actual, ampliar el paradigma, hará que no nos autoengañemos, que tengamos un conocimiento real y no juicioso de la vida, y que nuestras acciones y decisiones tengan una base real.

Cuando estamos bloqueados, bien sea por que no somos capaces de comprender lo que ocurre, o porque vivimos en una forma de vida y una visión distorsionada, o porque nuestras acciones generan daño, entonces es interesante observar cómo actuamos:

¿Tendemos a pedir ayuda?

¿Tendemos a repetir las mismas acciones y decisiones hasta incorporarlas en nuestra vida, y apropiarnos de los valores y emociones negativas que representan?

¿Tendemos a apartarnos del mundo y repetir patrones de aislamiento, soledad, rechazo, temor…?

¿Tendemos a enfrentarnos a la situación?

Luego nos preguntamos, ante cualquier desorden o bloqueo, ¿En qué punto nos enfocamos?

¿Lo que sabemos? En cuyo caso estaremos dando vueltas a la mente sin cambiar nada, generando ruido, desorden, autoengaños, juicios….

¿Lo que hay? En cuyo caso estaremos escandalizados por la carencia de algo, las acciones negativas de otros, nuestras emociones…

¿Las acciones? En cuyo caso estaremos repitiendo mecánicamente ciertas acciones sin pensar en lo que hacemos y sin plantearnos nada

Comprender dónde falla el punto de vista es clave para avanzar y superar el bloqueo. ¿Cómo respondes ante la crisis? ¿Cuánto tiempo tardas en reconocer que tienes un bloqueo?

LA MENTE

El primer trabajo es comprender que el problema siempre está en la mente, y lo primero que debemos de cambiar es la forma de pensar. No sólo evitar juicios y creencias limitantes, sino desarrollar una forma de pensamiento nueva.

Cualquier cosa que hagamos, que ya hayamos realizado en el pasado, puede servir como un punto de enfoque y observación para descubrir los errores que estamos cometiendo.

Cualquier cosa nueva que hagamos, algo que no hayamos hecho nunca, puede servir para comprender cómo cambiamos de perspectiva y las resistencias internas y externas para que dicho cambio se pueda producir.

La mayor parte del cambio interior sale a la luz cuando la persona empieza a cambiar sus rutinas, pero para que cambie sus rutinas, antes ha debido de cambiar su mundo interior y su mente.

El creativo, busca siempre nuevos caminos, nuevas formas de movimiento, explora, juega y descubre. El estancamiento para el creativo es el peor de los venenos.

Podemos considerar que en cierto aspecto hay estancamiento, emocional, físico, mental, laboral… necesitamos ser creativos para crear un camino nuevo y salir de dicho estancamiento, por eso imitamos a los artistas, buscando nuevas vías, formas de movimiento, del lenguaje, cambiar el tipo de letra, jugar con la vida, transformar incluso nuestro atuendo, salir de las rutinas hasta que descubramos que el bloqueo se quedó atrás, en la rutina que hemos logrado abandonar.

La siguiente rueda demuestra el trabajo que estamos haciendo:

Lenguaje – Emociones – Cuerpo

Esta rueda representa, igual que la anterior, el saber, la acción y la realidad; la mente, el sentir que nos mueve a la acción, la materia y realidad manifiesta.

El lenguaje de cada persona, tanto verbal como gestual, nos está hablando de sus emociones, y esas emociones describen la realidad que esa persona vive. Nuestro lenguaje es un fiel reflejo de nuestras emociones, juicios, decisiones, valores, que configuran la forma en que entendemos la vida y nuestro cuerpo, y que configuran cómo estamos administrando nuestra energía y qué aspectos terrenales valoramos o rechazamos, lo cual mostrará una dirección exacta de la vida.

El trabajo consiste en cambiar estos tres aspectos en una dirección real. Por ejemplo, la persona que tenga muy baja autoestima, o que sufra de dolores crónicos, o que no logre ahorrar o conseguir trabajo, tan sólo se enfoca en uno de estos aspectos para empezar a generar cambios: el lenguaje.

El lenguaje, verbal y gestual, consciente o inconsciente, actuará como un motor para transformar la mente. La persona que busca y necesita un cambio, lo primero deberá cambiar su lenguaje si realmente ansía el cambio que quiere realizar.

EMOCIÓN – SENTIMIENTO ~ SABIDURÍA – CONOCIMIENTO

Cada emoción nos predisponen a tomar una actitud determinada en una acción. Las emociones, cambiantes y a veces liberadoras, enriquecedoras y limitantes, nos guían hacia la acción, deteniéndonos o impulsándonos hacia adelante.

Pero todos sabemos que las decisiones tomadas en base a las emociones, serán tan frágiles como las mismas emociones.

Con cualquier compromiso que hayamos tomado, cuando este lo tomamos en base a la emoción, cuando la emoción cese, el compromiso también cesará. Ya no nos sentiremos predispuestos a abordar ese tema, y lo abandonaremos. Nuestra emoción cambia rápido, por lo que las decisiones también.

En la vida hay muchas decisiones que tenemos que tomar: carrera profesional, amistades, vivienda, decisiones familiares, pareja, la relación con nosotros mismos… cuando estas decisiones se basan en cosas que “nos gustan”, “nos apetece” en un momento determinado, o se basan en cosas que sentimos profundamente, tarde o temprano dejaremos de sentir aquello, y abandonaremos esa decisión. Nos sentiremos mal con nosotros mismos.

Pero cuando la persona determina sus decisiones en el conocimiento y la sabiduría, existe un compromiso mucho más profundo y duradero. Las emociones cambiarán, pero no fueron las emociones las que guiaron nuestra decisión, sino la sabiduría, por lo que cualquier cosa que decidamos durará mucho tiempo, y el compromiso con los años será más intenso y profundo.

Una relación de pareja basada en un acercamiento emocional, tarde o temprano fracasará, las emociones cambiarán, los sentimientos cambiarán, y la pareja se distanciará.

Una relación de pareja basada en el conocimiento del otro, un compromiso de acercarnos cada día más al otro, de sentir cada día más por el otro, basados en la sabiduría y el conocimiento de cómo funcionan las relaciones y el compromiso de querer aprender cada día más al lado del otro, será una relación duradera, estable y muy amorosa.

Lo mismo podríamos ver en un trabajo, en las amistades y en todo.

Las emociones son necesarias en la vida, no podemos descartarlas y tienen una función, pero su función no es guiar para tomar ciertas decisiones que afectarán toda la vida. Debemos tener conciencia clara de qué decisiones tomamos, desde donde las tomamos, y comprender que mañana, muy probablemente no sentiremos lo mismo que hoy estamos sintiendo.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

La inteligencia emocional nos ayuda a estar más estables, equilibrados, a salir de las preocupaciones, a tener más alegría, a ser más extrovertidos y a tener mejores relaciones.

Las personas desequilibradas emocionalmente no soportan la tensión, les cuesta hacer nuevas amistades, se sienten ahogados, ansiosos, culpables, tienden a un diálogo interior constante, son aprensivos, inhibidos, críticos y juiciosos. Sus emociones guían sus acciones y actitud y no lo pueden controlar. Sus emociones generan estados emocionales alterados y dispares. Pueden ser fríos, distantes, manipuladores y mentirosos con tal de salirse con la suya. También pueden ser tímidos, muy miedosos, apegados y frágiles emocionalmente.

Desarrollar la inteligencia emocional comienza escuchando las emociones desde otro lugar, y no permitir que guíen cada uno de nuestros actos. No justificar nuestras decisiones y acciones en las emociones, sino observarlas y comprender porqué están ahí. Tanto en nosotros como en otros. La persona que tienen mayor inteligencia emocional, aunque pueda parecer fría en ciertos momentos, no lo es, escucha sus emociones, pero estas no tienen porqué determinar sus acciones, por eso no hay arranques de ira, ni llantos injustificados, ni bloqueos mentales causados por el pánico. Conoce la emoción, pero se mantienen en la acción y decisión, pues ha logrado comprender que las emociones y las acciones son cosas diferentes, y la acción no se basa tanto en esa emoción, sino en el conocimiento real sobre lo que ocurre.

Hay personas mas emocionales, que tienen a profundizar y vivir en emociones más intensas. Esto no es malo, sino al contrario. Estas personas tienen mucho más color en su vida. Las emociones son como guías, colores, sabores e intensidades que nos proporciona la vida para vivir la con más intensidad. Cuando la persona siente muchas emociones, no debe evitar sentirlas para trabajar la inteligencia emocional, sino lo contrario, conocerlas y dejarlas fluir. Escucharlas y dejar que hagan su trabajo. Pero lo que sí ha de evitar, es que dichas emociones sean la justificación para no hacer, no avanzar, gritar, golpear, atacar, insultar, agredir, juzgar… Las emociones no son las palabras hirientes ¿en qué momento la sensación de temor se convierte en juicio, el juicio en palabra y el palabra en agresividad? No se trata de abandonar ese temor inicial, sino escucharlo, verlo, comprenderlo, evitando utilizarlo como excusa para tomar malas decisiones.

La inteligencia emocional nos entregará mejores habilidades sociales. La persona que logre autocontrol emocional no tienen inteligencia emocional, al contrario. Las emociones te ayudarán a entender a otros, reconocerlos, amarlos, escucharlos… Una persona con inteligencia emocional comprende a las demás personas, en general, no sólo a ciertas personas por tener un parecido emocional, comprende sus estados, sus vidas, sus sentimientos, y comparte en equilibrio y felicidad con todos por igual.

La inteligencia emocional nos ayuda a estar más motivados, sin necesidad de obtener un logros. La persona con inteligencia emocional y con sus emociones en equilibrio le gusta participar, actuar, trabajar, se siente cada día más motivada y se siente más satisfecho con lo que hace, más orgulloso de sí mismo.

TRAMPAS DE LA MENTE PARA NO AVANZAR

Toda persona se encuentra cómoda en su zona de confort, aunque en esa zona de confort haya dolor. Superar el dolor requiere romper con lo establecido, aprender y observar sobre nosotros mismos, significa cambiar. No todo el mundo está dispuesto, pero además, hay una serie de estrategias que todos en algún momento podemos utilizar para mantenernos en el dolor:

  • Pesimismo
  • No confiar en otros
  • Miedo a equivocarnos
  • Miedo al juicio
  • Autosuficiencia (creer que lo sabe todo)
  • No ver posibilidad en el cambio
  • No aceptar que todo lleva su tiempo
  • Juzgar cada paso positivo como negativo
  • Miedo a lo desconocido
  • Culpar a otros de lo que uno vive
  • No reconocer los propios juicios y patrones negativos

Mientras la mente queda aquí atrapada, estos patrones bloquearán cualquier paso adelante. La superación será muy desafiante y encontraremos muchos bloqueos. Una apertura al cambio requiere acabar con estas estructuras mentales que no son más que estrategias para no salir de la zona de confort.

ESCUCHA

La mayoría de los bloqueos emocionales y las crisis personales, nos bloquean la capacidad de ver, escuchar y comunicarnos con salud.

Salir de una crisis requiere aprender a escuchar, a observar y descubrir, y a comunicarnos nuevamente desde otro lugar.

La buena escucha requiere que nos callemos y escuchemos. La buena escucha es paciente, empática, sin críticas ni ataques, sin presunciones ni juicios. La buena escucha se centra en la comunicación y no se distrae, hay ganas de escuchar al otro, y el otro se siente cómodo expresándose. En la buena comunicación es normal hacer preguntas a la otra persona, porque nos interesa lo que habla, porque queremos profundizar.

HABLA

La buena comunicación está basada en afirmaciones verdaderas y relevantes. En esta forma de comunicación se busca evidencias y nos apartamos de la confrontación. Es un lenguaje consciente, donde uno comprende el poder de la palabra y esta adquiere una dirección concreta. No se habla por hablar, no se juzga por juzgar.

Las palabras de NEGACIÓN y NO adquiere fuerza y es utilizada con sumo cuidado. Definen aquellos caminos que evitamos seguir. Rompen compromisos y mal utilizadas pueden hacer mucho daño.

Las palabras de AFIRMACIÓN o SI, equivalen realmente a aceptar una premisa. Se basan en un compromiso real. Nos dirigen a la acción. Mal utilizadas pueden parecer una forma pasiva agresiva de comunicación, o de estupidez por aceptar todo sin pensar realmente lo que estamos teniendo delante.

Las declaraciones de IGNORANCIA o NO SE, implican un vacío, generan una distancia. Mal utilizadas sitúan a la persona en un lugar paralizado y limitado, bien utilizadas se dirigen al quiero saber, o aprenderé.

Las palabras de AGRADECIMIENTO son un reconocimiento real, positivo, donde declaramos gratitud hacia los demás comprendiendo realmente lo que otros significan para nosotros. Bien utilizadas unen y ensalzan virtudes, reconstruyen y acercan a las personas. Mal utilizadas sirven para manipular.

Las declaraciones de AMOR buscan unir, pero también manipular. Buscan enlazar personas, acercarnos a ellas, pero también pueden generar deuda cuando se utilizan en un mal momento. Manipular y generar pena o culpa.

Las declaraciones de PERDÓN asumen responsabilidad. No sirven como meras palabras y mal utilizadas simplemente son una forma de alejarse de la propia culpa, buscan el dolor y se mantienen en la pena. Pero bien utilizadas estas expresiones obligan al cambio, hay un reconocimiento de responsabilidad, una aceptación, una dirección positiva.

ASERTIVIDAD

Un trabajo necesario para salir de cualquier crisis personal, es trabajar y fortalecer la capacidad asertiva.

La asertividad te ayuda a ser más proactivo, a lograr las propias metas y definir los propios objetivos, sin temor a ninguna rivalidad ni conflicto que pueda surgir.

La persona asertiva es resolutiva, distingue lo que quiere y lo que no quiere, acepta las críticas y las utiliza de una forma constructiva, se comunica por igual con todo el mundo, con respeto y sinceridad. No es dependiente y manifiesta sus creencias y sus derechos con facilidad. Elige las personas que quiere que le influyen en la vida y rechaza los malos consejos sin generar confrontación.

Ser asertivo significa que sabes lo que quieres, y aunque estés equivocado no importa, sabes expresarlo y sabes defenderlo sin dañar a otros en tu expresión y en tu postura.

La falta de asertividad está relacionada con personas con muy baja autoestima, inseguras, con muy mal concepto de sí mismas, que antepone las necesidades de otros a las propias.

La asertividad requiere RESPETO. Respeto a uno mismo y respeto a los demás. A la hora de escucharnos, nos respetamos, respetamos nuestros tiempos, lo que sentimos y lo que ocurre en nuestro mundo interior. Y respetamos a la otra persona, sin insultarla, intimidarla, agredirla, declaramos nuestra opinión. La persona asertiva no genera daño, ni confrontación, es la convicción clara sobre un asunto, el cuál mostramos y nos dirigimos hacia él, respetando a todos los que no eligen ese camino, agradeciendo a esas personas y comprendiendo que es enriquecedor y sano que todos tengamos muchas opiniones.

La persona asertiva también reconoce que puede equivocarse, pero no por eso deja de respetarse ni por eso se deja engullir por la aparente verdad ajena. Se escucha y escucha dentro de sí mismo antes de tomar una decisión precipitada. El asertivo sabe cambiar de opinión, sin dejarse manipular, escuchandose a sí mismo.

La persona asertiva es DECIDIDA. No pide, no reclama, no se contradice. Tiene las cosas claras. De una forma serena y muy específica, escoge el momento, los pasos y el ritmo en que avanza en sus decisiones. Muestra así una gran valentía para enfrentarse a sus propias decisiones, las cuales se mantienen vivas y claras en su mente mientras con acciones y palabras dibuja los pasos y acciones concretos que hay que realizar.

Las personas AGRESIVAS, en su falta de decisión y de asertividad, se muestran agresivas hacia los que les rodean. Suelen criticar, dominar, hablan más alto, creen tener razón siempre, son muy exageradas y acusan. Amenazan, no tienen en cuenta los sentimientos de los demás. Su comportamiento es agresivo, sobre todo hacia las personas asertivas, y mientras, no saben tomar decisiones por ellas mismas. Su centro de acción es destructivo, están bloqueadas en la vida y repiten patrones en los que no permiten a otros avanzar. Su tono de voz suele ser arrogante, sarcástico, son condescendientes y muy críticos. Hacen muchos gestos despectivos y su mirada se posa fría y fija, amenazando. Suelen estar tensos, crispados, rígidos. A veces cierran los puños amenazando o golpean la mesa con los dedos, las piernas con movimiento rápidos, generando tensión. A veces señalan con el dedo acusando.

Las personas PASIVAS son más calladas, tímidas, permiten que las dominen y que les digan en todo momento lo que hay que hacer. Todo el tiempo piden consejo, preguntan qué han hecho mal o que deberían haber hecho. Suelen habituarse a estar en relaciones donde se aprovechen de ellos, y cuando ya han acumulado un gran resentimiento, se pueden tornar pasivo agresivos, sobre todo con las personas que no intentan manipularlas ni aprovecharse de ellas. Cuando una persona ha estado mucho tiempo en una actitud pasiva, en la indecisión, en la inseguridad, en el momento que aparece en su vida una persona sincera, surgirá un carácter desagradable y tosco, violento y juicioso, el cuál la misma persona pasiva que lo realiza lo negará por no comprenderlo y no querer reconocerlo. El tono de voz de la persona pasiva es débil, bajo, ansioso, inseguro, se muestran tímidos, con la mirada hacia abajo, con los hombros caídos.

Publicaciones Similares

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.