Creación – cocreación

Al sentir la espaciosidad de la mente, al despertar la visión interior, surge de manera natural la conciencia de nuestro poder creador.

El humano es un creador.

Somos conciencia divina, somos creadores.

La mente creadora nos llevará a lograr nuestras inquietudes, a diseñar nuestra vida y a transforma nuestra vida como deseemos.

El trabajo consiste en “rediseñar” nuestra mente y nuestras actitudes para logar nuestros objetivos. Entonces ponemos nuestra vida en una dirección y las metas serán fácilmente logradas.

También evitamos decretar o divagar en objetivos. Cuando ponemos algo en nuestra mente diseñamos un camino lleno de posibilidades para que se manifieste lo que anhelamos y con gran voluntad en acción nos dirigimos hacia nuestros objetivos.

Vemos en el trabajo como cada una de las divagaciones, decretos incumplidos, sueños en el aire, no son más que perdidas de energía. Al igual que los electrones o la luz comportándose como ondas y partículas a la vez, nuestros pensamientos son ondas y realidades a la vez. Hasta que no concretemos nuestra dirección, desde un enfoque práctico y lúcido, no se manifestará en ninguna parte, sino que continuará divagando nuestra vida.

En el trabajo anotamos cada sueño frustrado, cada decreto incumplido, promesa…, y visualizábamos cómo se completaba el ciclo, de tal manera que aquella energía “lanzada” al vacío, regresara a nosotros con más fuerza para lograr nuevos objetivos.

Para cocrear es necesario trabajar desde el corazón. Con un sentimiento totalmente compasivo, buscando un medio, un vehículo para manifestar nuestra cocreación.

En los pasos seguidos para el trabajo de cocreación veíamos:

1º . Visualizamos a la humanidad con sus necesidades actuales

2º . Empatizamos con un sentimiento de unión y compasión que nos lleve a desear trabajar por un bien mayor.

3º. Desde este sentimiento pensamos aquello que nos gustaría cambiar en nuestra vida para poder ayudar a este bien mayor.

4º. Colocamos toda esta energía en una petición concreta sintiendo como todo el Universo se pone en marcha para hacerlo posible.

Al pedir desde la mente y pedir desde el corazón podemos notar como hay mayor armonía y fuerza cuando cocreamos en armonía con el Universo.

En cada una de las peticiones buscamos esa armonía con el Universo y gracia divina, de tal forma que nuestras peticiones no dañen a otras personas.

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