Desarrollando el silencio con niños

El silencio, la paz interior y la conciencia

Se trata ahora de lograr ejercicios y trabajos para comprender la importancia de la conciencia. Han de ser ejercicios sencillos, adaptados a niños y buscando, no los resultados inmediatos, sino el trabajo continuado y la curiosidad en los niños sobre estos trabajos.

El silencio es un vehículo para llegar a la comprensión de uno mismo, cuando logramos ese estado de conciencia de todo lo que es, de todo lo que somos, lo que nos rodea, entonces desaparece la búsqueda y comenzamos a ser conscientes, ¡somos conscientes! Por unos instantes, minutos u horas para los afortunados, no hay respuesta que se nos niegue, no hay nada oculto, todo está iluminado por la propia luz de nuestra conciencia. Por unos instantes, por segundos, o minutos para algunos, ya no hay preocupación, no hay necesidad, todo es PAZ.

La necesidad desaparece porque nuestro ser está completo, nosotros, al igual que el cosmos, somos divinidad pura, y por unos instantes podemos sentirlo. Este estado es la conciencia.

Los ejercicios que siguen son trabajos sencillos, dirigidos a niños, para que logren entender esa búsqueda interior que durante siglos han estado trabajando los grandes Maestros de la humanidad.

La Respiración

Los ejercicios basados en la respiración son adecuados hasta el momento en que se mecanicen, entonces han de ser liberados de la mente al completo.

Consisten en comprender que nosotros somos un fluir energético, todo es un fluir. Da lo mismo el tiempo que transcurra, la forma de respiración o el trabajo que se haga, somos un fluir, la meta es uno mismo.

El aire que inhalamos, somos nosotros, incluso antes de que lo inhalemos somos nosotros mismos, algunos especulan que ya cuando el aire estaba sobre las ramas del árbol, cuando aun no era oxígeno, entonces, ya era nosotros mismos. Somos lo que nos alimenta.

El aire que exhalamos, también somos nosotros, es la entrega al Universo, nuestro aliento de vida.

Este mantra es el Yo Soy

La energía que llega, el aire que llega cargado de Luz Cósmica para alimentarnos de vida, va directo al corazón, de la Fuente al Corazón. El aire que exhalamos, la energía que surge de nosotros en cada respiración, es nuestra acción, nuestra palabra divina, nuestra gratitud al Universo por nuestra Vida, por nuestra Luz, por lo que somos.

Inspiramos Vida, alimento divino, expiramos Gratitud.

Con este significado, da lo mismo el ejercicio de respiración que sigamos, todo consiste en fluir, en permitir que la energía fluya hasta que el pensamiento se unifique con todo ese fluir desapareciendo y poco a poco solo sintamos y escuchemos nuestro SER. En ese momento ya no respiramos aire, respiramos energía, existencia.

Acceder a la respuesta interior

Este ejercicio sencillo ayuda a los más jóvenes e impacientes a lograr obtener respuesta a sus dudas rápidamente.

Se trata de confiar en nuestra mente, en nosotros y en nuestra capacidad de conexión.

Por unos instantes ponemos nuestro problema en la mente, cerramos los ojos y rápidamente, antes de que quien dirige la meditación llegue a contar hasta 10, recibimos de nuestro interior la primera respuesta que nos llega. Confiamos en ella, con fe en nuestro instinto.

Al salir de la meditación rápidamente anotamos lo que hemos recibido, si solo es un número o un color igual, lo anotamos y en grupo intentamos analizar qué nos llegó y por qué creemos que esa respuesta es correcta o incorrecta.

La capacidad de conexión, la rapidez para entrar en un estado de concentración, se va adquiriendo con el tiempo. Este ejercicio es bueno hacerlo como mucho una vez al día, no en exceso para no permitir divagar la mente, sino simplemente cuando tengamos claridad mental.

A pasito lento

Este ejercicio sirve para tomar conciencia de nuestros movimientos, nuestros impulsos y a controlar nuestro cuerpo. Se trata de “viajar” por unos minutos por la vida a cámara lenta, controlando cada movimiento, cada postura.

La primera vez que se haga, o los primeros 10 minutos, simplemente controlaremos aquello que nos mueve, controlaremos la mente para que los movimientos no acaben siendo rápidos y controlaremos las tensiones más básicas. Los siguientes 10 minutos y las siguientes veces, controlaremos aquellas tensiones innecesarias, intentaremos entender porqué las hacemos, porqué siempre tensamos tal hombre o porqué levantamos el brazo cuando es innecesario.

Así vamos tomando conciencia de nosotros, de lo que nos mueve y lo que nos desgasta.

Pasada una semana haciendo este ejercicio durante unos 20 minutos al día, lograremos resultados muy positivos, emocionales, internos y de autorreconocimiento y autocontrol.

En jóvenes adolescentes se pueden corregir errores posturales graves y en preadolescentes se puede aprender paciencia, autocontrol y, curiosamente, ayuda a liberar energías bloqueadas que puedan ocasionar necesidad de liberación sexual, ira o estrés mental.

El momento del té

Este ejercicio es muy divertido y positivo con preadolescentes, adolescentes y jóvenes.

Consiste en imitar el momento sagrado del Té en la tradición China, un momento de máxima concentración y conciencia. El Arte del Té consiste en un estado de silencio y conciencia donde todos los presentes han de ser completamente conscientes de todo lo que ocurre, hasta el punto de que cada gota que cae a la taza, cada pelo que se mueve, cada reflejo de luz o cada segundo, es sagrado y es “escuchado” por la persona que entra en la meditación.

Imitar el acto completo es muy complicado y mucho más cuando los jóvenes prueban el té pues rápidamente comienzan todos a reír y alguno repite en guasa que le falta “azúcar” mientras ríen a carcajadas.

Lo interesante es crear un entorno similar y hacerles ser conscientes de todo lo que ocurre, primero dos personas, luego tres, luego cuatro. Los demás expectantes, escuchando, qué se mueve, porqué, cuánto tiempo…

Una posibilidad es un baño de pies, contemplar una fuente, beber un vaso de agua…

Distinguir el pensamiento propio y ajeno

Este ejercicio es adecuado sólo con adolescentes mayores de 15 años y adultos. Se trata de buscar en el interior aquellos pensamientos propios y ajenos y diferenciarlos.

Muchas personas no son conscientes de todos los pensamientos que perciben de su alrededor, de personas o de entidades y egregores. En un estado de calma se pueden identificar, siempre con una gran sinceridad sobre lo que cada uno realmente piensa.

La mayoría de los pensamientos que una persona tiene, lamentablemente no son propios, surgen del plexo solar y suelen ser puramente emocionales.

Estos pensamientos nos dividen, nos controlan y nos dirigen hacia fines egoístas, donde cada día nos sentimos más emocionales, más divididos y más lejos de la luz de nuestro interior.

Algunos niños o jóvenes, tras realizar este ejercicio, cuando se les pregunta de dónde surgen sus pensamientos, claramente señalan el plexo solar o el estómago. En estos casos es importante enseñarles a calmar la mente, a no tener ansiedad y a buscar la paz en su vida pues es un momento adecuado para diferenciar esa voz puramente emocional, controlarla y alejarla de uno para que sea el corazón el único que lidere nuestra mente.

El trabajo consiste únicamente en calmar la mente y escuchar, percibir de donde viene cada pensamiento, que naturaleza tiene, si se puede callar, si no se puede callar el pensamiento, si nos produce emoción o ansiedad el pensamiento, si la voz es personal, si cambia la voz. El ejercicio en sí es un trabajo de conciencia, no de obtener resultados, los resultados más positivos se obtendrán al cabo del tiempo.

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