Ejercicio Arquetipos

El ejercicio de esta semana es más sencillo. Consiste en aprender a diferenciar el arquetipo del inconsciente familair o colectivo con el que nos identificamos.

Día a día, momento a momento, asumimos un papel, un rol familiar o social:

La madre, el padre, la amante, el mejor amigo, el chistoso, el guaperas, el torpe, el ansioso, la intelectual, el perfecto, el raro, el excluido, el desheredado, la oveja negra, la abuela o el abuelo, el profesor, el terapeuta, el médico, el loco, la tramposa, el justiciero, el mentiroso… hay muchos papeles y personajes en los que nos metemos a tal punto que nos creemos que es así. Creemos que somos nosotros. Dejamos de ver el entramado global.

La psique grupal busca defenderse, igual que un gran clan. Por ello todos los personajes son necesarios. Incluido el personaje del excluido o del que no encaja. Estos roles hacen que todo el grupo cobre sentido. Es por esto que socialmente los vagabundos, delincuentes, a veces hacen un papel fundamental para la sociedad, en una clase escolar, claramente el niño o niña que se porta mal, es un buen ejemplo para que todos los demás se porten bien.

Imagina que inconscientemente tu has adquirido ese papel, y ese papel pesa. Te obliga a defender e identificarte con una serie de roles y pensamientos que en otro contexto jamas lo harías.

Los mismos entornos te hablarán de tu psique y de tu familia y los personajes alterados en esa familia. La madre, el padre, el hijo mayor o el hijo menor.

Los arquetipos cuando están en orden, todo cobra sentido en la vida, cuando están alterado: cuando la hija hace de madre, el padre de hijo, la madre de hermano, etc. todo se desorganiza y se trastoca.

Cuanto más observes estos roles más te ayudará a comprender cuándo no eres tú y te estás dejando llevar por un juego de roles grupal. Por un inconsciente, que muchas veces, como en el caso del inconsciente institucional, aunque parezca que está claro, las personas y funcionarios, en nombre de esa institución, llegan a jugar un papel grotesto y salvaje sin comprender que no están siendo ellas mismas, que están siendo controlados por un entramado grupal, el cual no les permite ni si quiera pensar ni decidir con claridad.

No significa esto que cada persona que esté en un puesto de funcionariado, o parcioe en un grupo , o en una institución, o en una familia, adquirirá un rol que tendrá más peso que su propia determinación, aunque el peso del arquetipo sí condicionará sobre manera todas las decisiones y posturas. Simplemente hay que comprobar lo que ocurre en conflictos bélicos. O cómo las personas defienden incluso con su vida principios y cosas que ni si quiera conocen.

Un ejemplo, la cantidad de personas que defienden y tratan como si fuera ayer, datos historicos de hace 500 años, los cuales es improblable que no hayan sido modificados a lo largo del tiempo y tergiversados. Pero acaloradamente muchas personas entregan su discurso y su versión sobre algo que no podrán saber tan sólo porque ese conocimiento, esa historia, les define dentro del personaje que ahora son.

Encontrar los propios arquetipos y cuales están más o menos alterados, no es tarea fácil. Podrá realizarse este ejercicio junto a otros ejercicios, pero intentando ser conscientes del personaje al que nos hemos habituado a ser. Como teatralizamos y vivimos la vida desde ese personaje, y todo lo que no somos capaces de ser porque nuestro personaje representa la negación de otros roles o arquetipos.

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