Ejercicio consciencia

En el momento que surge el silencio, nace la consciencia o el cuerpo de luz.

La experiencia ajena también es el medio para ampliar la conciencia cuando logramos observar el mundo desde el silencio.

Cuando tomamos conciencia de que todos somos Uno, logramos una percepción superior. cuando reconocemos nuestros pasos en los pasos del otro, cuando vemos en el otro todo lo que somos, nace la autoconfianza y la visión clara.

En un primer paso nos encontraremos con un espejo, la persona será como un espejo que fielmente reflejará todo lo que le rodea.

En un segundo paso seremos como un cristal, la persona será como un cristal a través del cual pasará toda la luz divina, sin reflejar ninguna ilusión.

En un último paso la persona seremos espacio, la persona disolverá el cristal aparente de su mente que le divide de aquello cuanto le rodea y es él mismo fundiendo la luz de su corazón con la luz de todo cuando le rodea.

Una persona que no haya desarrollado un trabajo del reflejo o la transparencia, convertirá sus visiones rápidamente en juicios. Una visión, la que sea, que nazca sin silencio interior, será una irrealidad.

Para ver con los ojos del alma desarrollaremos: el silencio, la paciencia, el respeto, el aprendizaje a través de las experiencias de los otros, la compasión, la transparencia…

El Yo Soy es la esencia divina de la persona. Es la conciencia que habita en todo lo que Es.  Todo el Universo es inteligente, todo tiene una conciencia. Comunicarse con el Universo es aprender a observar, sentir y escuchar esta inteligencia divina

La Realidad es el reflejo exacto de la divinidad interna. La realidad es sincera, comunicativa y mística. El Yo Observador se verá reflejado en la realidad transparente. Juntos, Observador y Realidad, son una misma conciencia, son una misma realidad.

La Identidad es el filtro que nos limita de poder sentir y vivir la realidad. La identidad no “ve”, si no que enjuicia, separa, divide. Y necesita separar para poder encontrarse con su propia manifestación.

La verdadera visión surge al disolver la identidad, en una transparencia total y consciente y una apertura hacia el Universo.

Ejercicio:

Para desarrollar claramente la conciencia tenemos que disolver el observador, para ello es necesario comprender que en nuestra manifestación hay tres apariencias que cobran vida en nuestra psique: el observador (sujeto), la manifestación (objeto) y el lugar (espacio) . Esta pregunta es clave ¿Dónde estas? en el sujeto, en el objeto o en el espacio. Y previo al trabajo has de elegir un punto de vista desde el cual se podrá ir desdibujando ese observador que elige ese punto de vista.

Habrá un momento donde no haya punto de vista, entonces objeto, sujeto y espacio son uno sólo. No existe un observador que se sitúa por encima, ni dentro, ni por debajo, tan sólo una experiencia contemplativa.

Desarrollando un pensamiento más consciente

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