Ejercicio discernimiento

El ejercicio de esta semana es interesante. Consiste en desapegarnos del apego y el deseo.

Es una introspección para comprender qué cosas podemos cambiar en nuestra vida, qué cosas nos faltan, cuáles nos sobran, cuales cosas son realmente caprichos…

Es un trabajo para superar la frustración y salir del desengaño.

El ego no necesita lograr todo lo que desea. Imagina que cada vez que tu ego lanza un deseo, si lo escuchas y transformas esa energía en sabiduría, el deseo se convertirá en conocimiento interior. Si no, buscarás realizarte a través de tu deseo, lo harás tuyo, sea cual sea: comprar un objeto, comer un capricho, estar con esa persona, escuchar un cotilleo o incluso que te toque dinero en la lotería. Nuestra vida está llena de deseos que lanza el ego en sus identificaciones con la felicidad.

Casi siempre está la trampa de la emoción de insatisfacción y la frustración, la cual acompaña con tanta fuerza al deseo que se convierte incluso en obsesión.

Algunas personas se pierden en esos deseos: si no logro tener esa pareja no seré feliz, si no logro dinero no seré feliz, si no logro pesar tantos kg no seré feliz…. Son condicionamientos demasiado limitantes a los que nos acostumbramos. Entonces las personas llegan a operar su cuerpo, apostar por ser padres cuando todo indica que no es posible, comprar ese coche o esa casa, cuando económicamente no tienen suficiente. Y es más, la frustración llega a tal punto que las personas que sufren por que sus deseos no se cumplen, no hablo de sufrimiento por necesidades vitales, sino sufrimientos por la frustración de no tener la vida que uno quiere, reclaman sin darse cuenta atención a todos cuantos les rodean para lograr hacer sus sueños realidad.

Entonces llega el sufrimiento real, no sólo no se logra tener la vida que uno quiere, sino que además se sufre porque no logramos disfrutar nada. Y el “condicionante” del deseo que una vez nuestro ego lanzo, perturva toda nuestra vida, altera nuestras emociones, no nos permite ser felices en ningún aspecto.

Hay un dfía en el cual la persona logra acomodarse, o resignarse, tal vez incluso se olvide que una vez tubo un sueño que no se cumplió; pero detrás de cada miedo en la vida, hay un deseo inconcluso.

El trabajo consiste en comprender y discernir cada deseo que tenemos, cada necesidad real y cada deseo. Y realmente comprender cuánta energía perdemos en alimentar nuestros deseos.

Comprender igual que cuanto más alimentamos cada uno de los pequeños deseos, más deseos surgen, y más esfuerzos tenemos que gastar en esos deseos.

Comprender la diferencia entre un deseo y un sueño. Un deseo para nuestro “ego”, un sueño o visión de la que podemos desprendernos y no sirve para alimentar el ego o ningún yo, sino para colorear el tapiz de la vida con nuestra propia experiencia.

Esta semana consiste en observar todos los condicionantes que nos hemos realizado en el pasado. Incluidos los que afectaban a otras personas como los que surgen de pensamientos como: “si yo no soy feliz, que los demás tampoco lo sean”. Tenemos que lograr analizar estas situaciones donde incluso hemos deseado que esa otra persona fracase porque nosotros también fracasamos.

Las personas que no tienen pareja y piensan que todas las parejas se llevan mal. Las personas que no lograron trabajar en lo que deseaban y piensan que el trabajo es sacrificio y esfuerzo. Las personas que no tienen cuanto dinero como desean tener, y piensan que todos los ricos han hecho trampas o son malas personas…

Este trabajo de discernimiento sacará los autoengaños de nuestra mente a fin de poder vivir en paz.

Aprendiendo a diferenciar lo que realmente si merece la pena cambiar de nuestra vida, los caprichos en los que nos quedamos atascados, la manifestación exacta de nuestra frustración y pataleta común: tristeza, temor, angustia, control, apego, ira…

Es un ejercicio poderoso y transformador de autotransformación que seguro que ayudará a cambiar tu presente.

Discernimiento

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