Elementos

En su esencia los elementos básicamente son unas energías primordiales y en función de cómo las unamos, y en qué proporción, en qué tiempo, con qué cualidades, darán a luz todo lo que conocemos. Surgen desde la esencia creadora, por ello las cualidades de los elementos están presentes incluso en lo invisible.

Cuando trabajamos con los elementos buscamos equilibrarnos, encontrar orden en nuestro camino, buscamos recuperar la fuerza o recuperar partes de nosotros que estén dañadas.

Por los cambios de la vida, podemos alterar los elementos internos, así podemos tener dañada la tierra, el agua, el fuego, el aire y el eter, por carencia o por exceso.

En muchos trabajos sobre los elementos el eter aparece como quintaesencia, en oriente como espacio. eter significa cielo limpio, firmamento, el aire más puro de las montañas. Con eter nos referimos a la cualidad volátil del espacio que todo lo aguarda, todo lo une, todo lo forma. Si no existiera el eter, los demás elementos no podrían tener cabida.

Resumen de pasos para conectar con los elementos
  1. Hacer las paces con los elementos
  2. Sentir a los elementos y su estado primogénio
  3. Hablar con ellos

La tierra es la cualidad del equilibrio, la fuerza, el sustento. La cualidad de tierra es firmeza. Perdemos o alteramos la tierra cuando sufrimos accidentes o agresiones donde sintamos amenazado nuestro territorio o nuestro cuerpo.

Una persona con una tierra en equilibrio tendrá su cuerpo equilibrado, su casa, su cuerpo, su trabajo, como bases de su vida, estarán firmes y bien asentadas.

Una persona con escasez de tierra se sentirá abandonada, pobre, desamparada. La tierra nos entrega seguridad y las personas con tierra firme aportan mucha seguridad.

Cuando hay un exceso de tierra es probable que haya testarudez.

Equilibramos la tierra trabajando, dando más respeto a nuestro cuerpo y a nuestras acciones, delimitando bien nuestro espacio personal.

La tierra finalmente nos ayudará a tener unas relaciones fluidas y gratas, la escasez de tierra la vemos relacionada con problemas en las relaciones, estas no fluirán o se estancarán o serán muy problemáticas.

Para equilibrar la tierra basta con realizar trabajos más prácticos en la vida, centrarnos en las bases de la vida: el trabajo, la economía, las relaciones, la casa. Ordenar nuestras pequeñas cosas y centrarnos en ellas.

Ejercicio para sentir y equilibrar la Tierra

En una montaña o un lugar con mucha tierra túmbate boca arriba y siente la naturaleza. Empieza a conectar con la tierra sintiendo que está en todo tu cuerpo. Comienza por el olfato, la piel, escucha el lugar y comienza a sentir el peso de tu cuerpo.

Siente la tierra pesada, firme, como te entrega seguridad. Según sientas la tierra más fuerte te sentirás, será como recuperar la energía de un antiguo guerrero que hay en ti. Lleva la cualidad de la tierra a todos tus órganos, a tu corazón, a tus pulmones, a tu estómago, a tus intestinos. Siente como la cualidad de la tierra se extiende por todo tu cuerpo equilibrando el elemento tierra, y más profundo, lleva la cualidad de la tierra más profundo hasta tu alma.

Mantente en esta respiración y unión el tiempo que necesites.

Exhala el sentimiento de armonía con la tierra hacia todo lo que te rodea, hacia todos los elementos, y ve más allá, exhala lo que sientes en tu interior hacia todas las personas con las que has compartido alguna vez aportándoles beneficios por tu trabajo de conexión con la tierra.

El agua es un elemento que nos permite fluir. En su esencia es movimiento y nos aporta cambio, transformación, transparencia.

Una persona con el agua en equilibrio no teme las indecisiones. Se emociona con naturalidad y se enamora con alegría. Vive con sencillez y armonía sus sentimientos y se mueve con la vida adaptándose y cambiando cuando es necesario. Las personas con agua en equilibrio son frescas, vitales, transparentes, les gusta “empaparse” desde sus sentidos de cada uno de los amaneceres que constantemente la vida nos regala.

Cuando el agua es escasa el corazón parece que se vuelve rígido y nos cuesta mucho más emocionarnos, parece que hay “sequedad” en el interior. La alegría se esfuma y podemos vivir culpabilidad, miedo, desazón. Una persona con escasez de agua se vuelve aburrida, tosca, pesada. Su vida, sin rumbo ni cambios, parece atascada en las mismas emociones. Y cada amanecer, aunque único, parece el mismo que hubo ayer. Carencia es, desazón y miedo.

Cuando el agua está en exceso la persona sufre por sus emociones sin control. Su vida fluye con tanta rapidez que no puede controlarla, los momentos felices y los momentos más negativos cambian demasiado rápido. Uno se siente en medio de un torbellino. El cuerpo cambia constantemente y nada se puede hacer al respecto, la vida cambia constantemente, pero no de una forma armoniosa ni feliz, sino como un torrente incontrolado y violento.

Situaciones como caídas, vértigos, ciertos accidentes, robos, perdidas del control, abusos de poder, situaciones en las que no hemos entendido lo que ocurría o no podíamos saber qué estaba pasando, pueden dar problemas en el equilibrio con el agua.  Nuestra agua recupera la armonía cuando tomamos la determinación de fluir y permitir la conciencia en el ahora. Ver, observar, sentir, vivir, es la mejor medicina para equilibrar el agua.

Eliminar los apegos y los miedos a la pérdida de control, recuperar el equilibrio y permitir que las cosas vayan fluyendo. Emocionarnos y empatizar un poco más. Abrir el corazón y respirar todo lo que la vida nos presente.

Ejercicio para sentir y equilibrar el Agua

Túmbate en un baño de agua, a poder ser cálida semejando el vientre materno. Siente el agua, baila con ella y descubre su cualidad. En constante cambio el agua te empapa de emoción, de alegría, de limpieza. El agua te limpia y te mueve hacia la transformación.

Comienza a respirar sintiendo como la cualidad del agua llega a tu piel y siente en tu piel el agua, siente el agua en tu cabello, en tus manos, y siente como la cualidad y movimiento del agua fluyen energéticamente hacia tu interior. Utiliza la imaginación sintiendo como el agua te empapa de vitalidad. Siente el agua en ti, fluyendo por tus venas, siente la cualidad del agua en tu corazón, en tus movimientos internos, en tu cerebro, en tus órganos vitales. Siente el agua atrayéndola hacia ti y expandiéndola hacia todo tu organismo.

Después ve un poco más profundo y lleva el agua hacia tu espacio interior. Siente el agua empapándote desde su esencia hasta tu esencia. Siente la naturaleza del agua fluyendo dentro de ti, transformándote, “mojándote”.

Cuando todo tú seas agua y sientes el agua en todo tu ser, expande esa unión con el agua y sus beneficios hacia todo el exterior, exhala la cualidad que sientes del agua, la armonía, la transparencia, la purificación, la fluidez, expándelo exhalando en todas las direcciones, hacia todo lo conocido y lo desconocido.

Lleva los beneficios de tu experiencia a todas las personas que conoces, en especial con aquellas que no hay fluidez y continúa llevándola hacia todas las personas, todos los seres, todo el planeta

El aire en su esencia es movimiento, sutileza, visión. A través del aire proyectamos todo lo que existe y concebimos el mundo que nos rodea. Una persona con aire en equilibrio percibe el mundo que le rodea con objetividad. Tiene concentración y sabe escuchar. Aprende constantemente y deshecha constantemente todo lo que ha aprendido. Su mente está en apertura y su vida también. El aire en equilibrio nos dota de mayor creatividad, astucia, una claridad superior y mayor inteligencia.

Cuando el aire está en exceso la persona puede huir en sus proyecciones, en sus visiones y sus ilusiones. El mundo deja de ser un lugar agradable y se convierte en una cárcel escapando de la cárcel a través de la imaginación ilimitada. Cuanto mayor sea la proyección más feliz se siente la persona que tiene exceso de aire. Deja de escuchar, deja de empatizarse, imagina, sueña y vive en su mundo interior, un mundo que rara vez puede compartir o expresar por estar demasiado lejos con la realidad.

La persona con ausencia de aire se puede volver demasiado seca en sus pensamientos y sin apertur mental. No hay imaginación, no hay superación, no hay creatividad. Se vuelve obtusa en su forma y dura en su juicio. Igual que la persona con exceso de aire no vive las relaciones desde la objetividad, en el caso primero vivía según su proyección idealizada y ahora sobre su juicio sobre ellas.

Llorar desconsoladamente en la niñez sin ser atendidos, el negarnos la palabra o no dar valor a lo que decíamos condicionan la cualidad de aire en nosotros. Situaciones demasiado difíciles para comprender, como secuestros, abusos o ser testigos de maltratos, también pueden terminar en un desequilibrio con el aire. El exceso de aire de un familiar cercano, por ejemplo de nuestros padres, suele hacer que los hijos manifiesten una carencia de aire, es necesario una mayor objetividad cuando el mundo que nos han enseñado es demasiado subjetivo, y al revés. Unos padres con ausencia de aire y un mundo entendido como demasiado objetivo hará que los hijos necesiten vivir un aspecto demasiado objetivo e idealizado de la realidad.

Las creencias en lo ilusorio como base en la educación: mitos, proyecciones, leyendas, seres invisibles, incluso iconos como Papa Noel o el Ratoncito Perez, pueden desenfocar a vivir el niño un exceso de aire, y al contrario, al romper la creencia de estos mundos puede ocasionar una falta de apertura mental hacia el mundo invisible.

Sobre todo el aire lo equilibramos trabajando la apertura mental desde el equilibrio. Intentando liberarnos de todos los castillos de arena construidos y viviendo la vida tal cual se nos presenta, sin juzgarla, sin catalogarla, sin evadirnos de ella. Cada cosa en su momento, con la misma energía, con el mismo enfoque. Trabajando por poner la misma ilusión y esfuerzo ya sea en barrer la casa, en estudiar o en pasear con los amigos. Nuestra mente no debe sufrir cambios según las tareas que realicemos. En este trabajo podemos comprender cuándo la mente se evade o se vuelve más crítica y rígida.

Ejercicio para sentir y equilibrar el Agua

Ve a un lugar de la naturaleza donde puedas sentir el aire. En lo alto de una montaña o en una ladera donde puedas divisar el horizonte. Siéntate cómodo, cómoda y escucha a tu alrededor.

Según escuchas ve respirando y sintiendo el aire.  Escucha y siente como te expandes con la respiración. Siente en tu cuerpo, en tu piel, en tus ojos, en tu pelo, la cualidad del aire. Siente en tus oídos, en tu vista y en tacto el aire y la esencia del aire.

Escucha el aire, escucha y siente el aire en tu interior y lleva la esencia del aire a tu interior, siente como cada respiración el aire entra en ti y se expande por tu cuerpo, lleva el aire a tus órganos uno por uno, lleva la naturaleza del aire a cada una de las células de tu cuerpo, lleva el aire incluso a tus chakras y avanza un poco más, lleva el aire a tu alma. Siente la naturaleza del aire desde tu ser. Mantén la respiración sintiendo que eres aire, que vibras con el aire, que el aire está en ti en equilibrio y la esencia del aire te enseña a ser apertura y silencio.

Tras sentir esto y mantenerte ahí el tiempo que necesites, haz igual que en los otros ejercicios y expande el sentimiento que vives en todas las direcciones, expande la unión y el equilibrio con el aire que has sentido hacia todas las personas, sobre todo aquellas que en algún momento habrás juzgado, hacia todo aquello que has abandonado o perdido, hacia todo aquello que has olvidado o no has sabido escuchar.

Expande la unión con el aire y la cualidad que te aporta el aire hacia todas las personas y seres que te rodean. Así entrega a todo lo que te rodea los beneficios de tu trabajo

El fuego es la energía, la vitalidad, la fuerza, la sexualidad, el placer, la abundancia.

La cualidad del fuego nos entrega calor, vida, voluntad, autonomía. Y cuando conectamos con el fuego recuperamos nuestro aspecto más creativo y salvaje, nuestra pasión, nuestro coraje, nuestro ímpetu. Una persona con la energía del fuego en equilibrio es una persona fuerte, física, que tiende al movimiento, trabajadora, implicada, pasional, enamorada, ardiente. Una persona con fuego en equilibrio es abundante porque constantemente da, se entrega en cada acto totalmente.

Cuando el fuego se vive en exceso uno pierde el control de sus pasiones o las puede dirigir de una forma negativa. Su ira, sus pasiones, su fuerza, se convierten en torrentes de energía descontrolados que tienden a perderle.

Cuando existe una carencia de fuego la persona no tiene energía para realizarse. Nos cuesta mucho más emocionarnos y no nos apasionamos con lo que hacemos. Perdemos el deseo, la vitalidad, la “chispa”. Cuando hay carencia de fuego nos quedamos donde estamos sin intentar avanzar en ninguna dirección. No hay movimiento por lo que no hay cambio ni hay transformación.

Los problemas de exceso o carencia de fuego pueden surgir de la monotonía, de ciertos problemas en las relaciones y la sexualidad, de sentir que nos hemos desgastado en diferentes situaciones de la vida, o cuando nos hemos implicado demasiado en algo y hemos visto como no sale bien, igual que si durante años hemos hecho las mismas cosas, con los mismos horarios, en los mismos lugares.

Equilibrar el fuego significa recuperar el aliento de vida. Se trata de hacer las paces con nuestro pasado y reanimar nuestro espíritu hacia el cambio. El trabajo de equilibrar el fuego, llamarlo o suavizarlo, se basa en trabajar la pasión por la vida. Reenamorarnos de nuestra vida o de nosotros y equilibrar el trabajo de la necesidad de intensidad en las pasiones.

Al trabajar con el fuego trabajamos con el amor propio y la necesidad de vivir con mayor intensidad lo que ya de por si es maravilloso.

Ejercicio para sentir y equilibrar el Fuego

Puedes hacer este ejercicio sintiendo el sol o frente a una hoguera. Siéntate enfrente del fuego o tumbado sintiendo el sol en tu cuerpo, de forma que puedas estar un rato así sin quemarte y sin la necesidad de moverte. Si te tumbas al sol no necesitas estar desnudo. Comienza a sentir el fuego ante ti, obsérvalo, siente su vida, su inagotable energía. El fuego es vitalidad, es energía, es calor.

Ve sintiendo el calor del fuego en la piel, en todo el cuerpo. Siente su calor como te entrega más energía. Absorbe el calor del fuego y su cualidad por tu piel y por tu cuerpo. Utiliza la imaginación para imaginar como el sol o el fuego también llena de calor cada órgano, cada músculo, cada hueso. Siente como todo tu cuerpo se revitaliza con la energía del fuego. Todo tu ahora eres energía, eres calor. Siente que el fuego no te quema, sino al contrario, te alimenta de vida.

Según hagas el ejercicio más vital te sentirás.

Ahora lleva la cualidad del fuego más profundo, a tu ser, a tu espacio interior. Siente como se expande dentro de ti el calor, la vitalidad, la fuerza, siente en ti la esencia del fuego abrigándote. Cuando sientas esa unión con el fuego desde tu esencia a la esencia del fuego puedes mantenerte ahí el tiempo que sientas que necesitas y después exhala ese beneficio hacia todas las personas que te rodean, hacia todo lo conocido, hacia todo lo que existe.

Exhala sin ningún temor la cualidad del calor, de la vitalidad, de la luz que entrega el fuego hacia todo lo que te rodea compartiendo los beneficios de este trabajo.

El eter o el espacio en su naturaleza guarda la capacidad de albergar, de reunir, de cuidar.

Una persona con el eter en equilibrio es una persona silenciosa, con la mente abierta, sin carencias. Es una persona que está presente en el ahora. El eter nos entrega la posibilidad de vivir, de expandirnos, de echar raíces, de ser. Gracias al eter podemos tener fuego, aire, agua y tierra.

Cuando hay ausencia de eter la persona no conecta con lo que le rodea, no conecta con las personas, no conecta con las situaciones. Y vivir desconectado es lo mismo que no vivir. El eter es vida, en el vivimos, nos expandimos, existimos. La vida es experiencia, y el eter  nos permite experimentar.

Igual que todos los elementos el eter existe dentro y fuera de nosotros. Cuando conectamos con el eter, llega un punto en que sentimos que nuestro espacio interior se expande hacia el espacio exterior, y en ese punto la conexión con el eter es de espaciosidad sin límites.

Ejercicio para sentir y equilibrar el Eter

Ve a un lugar silencioso, donde el espacio no te intimide ni te sientas incomodado. Un lugar grato. Comienza a respirar y poco a poco ve alargando la respiración hasta que te sientas cómodo y relajado. Según respiras ve tomando conciencia de tu espacio interior. Toma conciencia de tu interior, del silencio que hay dentro de ti y amplía esa sensación de silencio, paz y conciencia que te entrega la conexión con tu espacio interior. Según amplias esa sensación lleva la conexión con el espacio interior hacia cada uno de los aspectos que percibes tanto internamente como externamente. Siente como se funden el espacio interior y el espacio exterior y expándete en el espacio. Conviértete en eter. Poco a poco ve respirando y expandiendo más y más tu conexión con el eter, con la vida, con la experiencia de unidad, equilibrio y espacio.  Cuando sientas la conexión firme con la cualidad del eter exhala en todas las direcciones tu sentimiento expandiendo los beneficios de este trabajo. Lleva esta conexión hacia todas las personas que conoces, hacia todo lo que conoces. Dirige incluso de una forma atemporal hacia atrás y hacia adelante en el tiempo

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