Niños que recuerdan quienes son

Quienes somos

Durante mucho tiempo, la historia ha trabajado duro para ocultar quienes somos, pero hoy, ahora, aparecen niños que lo recuerdan, recuerdan quienes son, lo dicen abiertamente, lo comparten, lo viven como algo sagrado en su interior.

Las personas no somos almas que habitamos la tierra únicamente, ni almas que repetimos vidas en el planeta tierra.

Somos viajeros.

Todos venimos de lejos, de las estrellas. Algunos nacen en planetas recónditos, pequeños, otros enormes galaxias, algunos son pequeños habitantes de los grandes soles y estrellas, otros sin más viajeros intrépidos que buscan aventuras desde su ser. Las personas somos la conciencia dormida de una pequeña parte de un Ser Celeste que nació, creció y vivió en todo el Universo y no únicamente en el planeta Tierra.

No daré aquí más detalles sobre esto, simplemente lo expongo.

El recuerdo del Ser

Los niños que recuerdan quienes son pueden hablar de que su hogar, o de donde ellos son, es un planeta diferente, que no hay árboles o que son de un Sol.

Cuando dibujen su planeta de origen pueden dibujar varios soles y a veces muchos delfines, no habrá diferencia, pues siempre se trata de niños de Luz con recuerdos conscientes. No son recuerdos falsos, aunque a veces puedan estar desligados a lo que la ciencia cree real, son recuerdos de otros planos donde la materia, la vida, la energía, todo es diferente a lo que conocemos.

A veces no hay casas en esos lugares pero los niños dibujan grandes edificios robotizados, claramente la imaginación y lo que conocen de esta vida está mezclándose con lo que reconocen, y poco a poco, con el tiempo, es posible que recuerden con más detalle quiénes son.

El recordar el Ser Celeste es una forma de tener conciencia de la hormiguita que somos en la Tierra y de la hermosa unión que siempre existe con Dios y con todo lo que es. No son importantes los recuerdos en sí, salvo algunas excepciones, sino el amor y el cariño que esos recuerdos inspiran.

Un viaje a casa

Para los adultos con curiosidad propongo que realicen un viaje a su verdadero Hogar, a su planeta o allí, al lugar donde sientan que provienen. No será un viaje largo en el tiempo, sino breve, silencioso y tranquilo.

Respira profundo y permite que todo quede a un lado de este momento. Abandona toda expectativa de tu mente, toda curiosidad egoísta y céntrate en el niño que juega en tu corazón, en la libertad de ser, en el Espacio.

Estamos así en el Espacio, es un lugar grande, inmenso, y sientes el silencio como algo sonoro, profundo, algo que ahuyenta todo lo que puedas pensar o creer, solo sientes que eres. Ves los planetas pequeños, las estrellas pequeñas, y todo eso ES, Dios está ahí, sientes esencia, sientes luz, inmensidad.

Pide al cielo que te transporte a tu verdadero hogar y al instante estarás cruzando el Espacio estelar. Rápidamente. Como una estrella fugaz.

Ya estas allí.

Es posible que primero veas una gran luz blanca o nada, simplemente siente el lugar, siente comodidad, descanso, acogida.

Despeja esa gran luz que ves y descubre ese lugar, siente: ¿cómo es? ¿hay árboles? ¿fuego? ¿llamaradas? ¿hay agua? ¿ballenas o delfines? ¿hay soles? ¿Cómo son algunos detalles, los que más te llaman la atención? ¿cómo es la vegetación en caso de que la haya? ¿cómo es la tierra? ¿roja? ¿negra? ¿blanca? Todo es posible pues el infinito Universo es precioso, amplio, increíble, no hay dos lugares iguales. Habrá semejanzas, pero no dos lugares idénticos.

Ahora, fíjate si te han venido a recibir ¿cómo son esos seres? ¿les conoces? Si te hablan ¿qué te dicen?

Trasmíteles tu mensaje de amor y agradéceles este momento.

Poco a poco regresa, vuelve poco a poco a tu cuerpo, con el sentimiento de gratitud y los recuerdos vivos y presentes.

Dibuja y describe ahora en lo posible la experiencia que has tenido.

Trabajar con niños que recuerdan quienes son

Existe un dicho interesante a tener muy en cuenta por todas las personas que trabajen con niños con cualidades especiales: La curiosidad mató al gato.

Esto significa que es mejor no preguntarles, no insistir en saber más allá de lo que ellos dicen. El buscar cierta información puede ser un llamado, no a la sabiduría celeste, sino al orgullo.

Permitid que sean los propios niños quienes se expresen cuando así lo sientan, que reciban información en su momento preciso y que no la busquen creyendo que las respuestas son la clave del crecimiento, pues no es así, para ser sinceros, las respuestas solo son maneras de entretener la mente, es el amor el único camino que conduce al despertar.

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