Pasos para liberarnos de un conflicto

1. Lo primero es hacer las paces con nuestro pasado

Se trata de perdonar a nuestros ancestros, a nuestros padres, hermanos, a todas las personas que hayamos encontrado en nuestro camino. No solamente desearles que les vaya mejor, sino sobre todo, desear que el “peso” que arrastran en la vida se disuelva.

Para ello hemos trabajado en el perdón radical, la liberación de creencias, la meditación para liberar a nuestros antepasados, meditación para llevar paz a nuestros familiares y cercanos. También hemos trabajado el rescate del alma

2. Lo siguiente es lograr la paz con el momento presente

Para ello abandonamos el juicio y aprendemos a observar cada instante como nuevo. Comprendiendo que cada ruptura de cada juicio supone por nuestra parte una quiebre, un dolor. Algo se libera, una emoción o un dolor antiguo. Entonces nos encontramos con una resistencia inevitable ante cada creencia rota. Una creencia no es más que un acristalamiento del dolor viejo. Abandonar dichas creencias del presente es aprender a mirar la vida y fluir con ella, adaptándonos cada día nuevo a una vida nueva.

Para ello hemos trabajado la meditación, el abrazo al dolor y aprendido a “descansar” en Dios (la meditación de dormir en los brazos de la divinidad)

3. Lo último es proyectar una visión nueva, más luminosa y renovada del presente.

Se trata de lograr calma mental y proyectar el amor y la paz hacia el mundo de una forma consciente.
Para ello hemos trabajado la telepatía, la meditación en la compasión, y la meditación de Tonglen (dar y recibir)

Imagina por un instante que todo lo que sientes y piensas es un regalo para el mundo. Construye pues una mente pura y un corazón bondadoso, para que tu vida sea un cimiento esencial hacia una mente universal más perfecta y clara.
Imagina que tu vida es parte de un todo que te necesita para sobrevivir. Como una pequeña célula necesaria para que la vida se de. Todas tus células son igualmente necesarias para el correcto funcionamiento de tu organismo. Por ello, cuando hay un conflicto, el que sea, es más importante que el trabajo interior, personal, de cada uno, sea concreto y potencie una sanación completa.

Imagina cada día de tu vida un mundo de sonrisas, alegría, paz, armonía. Abandona la creencia de que debe de existir el dolor para aprender y supón que es posible aprender y crecer a través del amor. Los niños no necesitan los castigos para ser mejores personas, las personas no necesitamos el sufrimiento para mejorar, únicamente nos necesitamos unos a otros.
Tal vez no puedas ayudar al mundo enteror, pero si puedes CONECTAR conscientemente con una red donde toda la humanidad se mueve unificada y conectada. Y también puedes sentir que cada aspecto de cada individuo, es esencial para el correcto funcionamiento del todo. Por de pronto, siente que tú necesitas al mundo y el mundo te necesita a ti. Ahora, con esta comprensión, es mucho más fácil transformar nuestra vida comprendiendo que somos parte de un movimiento trascendental de la humanidad.

¿Cambiarán las cosas?

Siempre

¿Hacia dónde?

Hacia una humanidad con valores enfocados en crecer, sanar, protegerse unos a otros, cuidarse unos a otros, recomponerse y trazar nuevas fronteras que no sean políticas, sino mentales y emocionales, marcando los límites de lo posible y lo imposible.

Un nuevo tiempo donde la humanidad día a día crece y aprende a vivir en paz unos con otros. Donde desaparece el asesinato, la trata humana, la competitividad y el miedo.

¿Cómo podemos ayudar a este cambio?

Por un lado, comprendiendo que cada persona elige su destino, y no sólo su destino sino también su dolor, su forma de enfrentarse a dicho destino. Es esencial en momentos como esto aprender a respetar las decisiones individuales. Aquella persona elija un camino, lo elije en base a su sabiduría, y nuestro papel ni el de nadie, no es ayudar a cambiar el destino ajeno, sino respetar dichas decisiones.

Por otro lado, ayudar a ese cambio consiste también en realizarlo nosotros mismos, fluyendo en cada momento y atravesando estas “grandes aguas” que se nos presentan, con determinación. A veces podemos sentir que nos vamos a hundir, que nos ahogaremos en este nuevo desafío, pero la labor personal es posible, y trata de dirigirte a aquella luz que inevitablemente todos estamos viendo, que es la luz de la certeza de que algo más fuerte y poderoso que nosotros mismos ilumina a la humanidad al completo.

¿Qué podemos trabajar en el día a día?

La paciencia, el autoconocimiento y la humildad

¿Cómo nos podemos nutrir en un tiempo en el que parece que todo es nocivo o dañino?

La mente, igual que el cuerpo, han de nutrirse a diario. Para ello los sentidos juegan un papel esencial. En un tiempo de crisis, personal o global, los sentidos son esenciales para lograr superar la crisis. Aprende a abrazar al viento, a caminar descalzo, a bañarte en agua pura, a iluminar tu mente con el sol. Permite que tus sentidos juegen un papel esencial en la nutrición nuevamente, disfrutando y cada placer del instante presente.

¿Dónde deveríamos ir si sentimos peligro?

Intenta imaginar que el peligro no existe, cuando la tierra se mueve, los campos cercanos a tu casa se queman o incluso la luz, el agua se va, intenta mantener la calma y asegura tu mente en el instante presente. La misma tierra “empuja” con fuerza a todos los que viven en conexión con ella. La misma tierra, el viento, el agua, te obligará a desalojar tu casa cuando realmente haya un peligro. Siente la conexión de todo tu cuerpo con la tierra, como si fueras una antena, y permite que la tierra te hable. Y confía en esa conexión.

Algunos que sufren en tierras desoladas, o que sufren por los conflictos cercanos, sienten miedo y quieren huir, ¿pero huir a dónde? no lo saben porque no conocen el lenguaje del planeta, este les habla, les grita, pero ellos no lo conocen y acaban sufriendo. Escucha ese lenguaje, escucha a la tierra cada día. Permite que te hable y te cuente dánde estás. Ningún temporal derrumbará tu casa cuando esta se sitúa en armonía con el todo. Ningún temporal te derrumbará cuando estás en perfecta conexión con la naturaleza. Pues la misma naturaleza, al transformarse, evita todo aquello que es esencial para su vida, incluído tú. Si observas, siempre hizo esfuerzos por no dañar. Todos los seres vivos lo saben y preveen los cambios de forma adecuada. Pero la polilla que desconoce esto, ve la luz de la vela pensando que es un cálido hogar, y se funde en el fuego sin comprender que no era más que un artificio humano. Conecta con la naturaleza y nungún artificio te abrasará.

Este tiempo no se situa como algo desafiante y doloroso, sino como algo bello de transformación. Cada persona lo vive como puede desde aquello que le entrega seguridad. Pudiera ser que para algunos la seguridad sea simplemente su casa, su trabajo o su sueldo, para otros su familia. Pero hoy, más que nunca, aquello que debería darte seguridad es lo que con los siglos no cambia tanto: el fuego, el mar, la montaña, el río, el prado, el viejo árbol y la mañana derritiendo el granizo de las plantas.

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