Recapitulación Retiro Semana Santa 2022

Queridos amigos

Este retiro fue intenso en muchas razones, a diferencia de otros, fue enfocado en aprender a compartir, a convivir y a respetarnos. Surgió nuestro amor, nuestra alegría y nuestro cariño. Sentimos felicidad, familia y libertad. Descubrimos lo fácil que es abrirnos, que no hay dolor ni vergüenza en mostrarnos tal como somos, y que juntos somos capaces de cosas increíbles. También surgieron todas nuestras antiguas cicatrices, nuestros rencores más ocultos y nuestros peores defectos. Algunos logramos superarlos, otros quedaron para ir trabajando poco a poco, con el tiempo.

Pudimos sentir el apoyo del grupo, pudimos sentir admiración por las personas en sus peores actitudes, así como la admiración de otros hacia nuestros mayores retos. Es innegable que fue intenso, emocionante y precioso.

Recapitulando, puedo distinguir muchas cosas que querría compartir.

Aprendimos a superar la envidia. La cual, sin nombrarla, se mostró en todas sus variantes.

La envidia se esconde de muchas maneras. Como juicio, desprecio, vanidad, negación. La envidia se esconde en todos de distintas maneras, y nos aparta del grupo. Nos aleja y hace que queramos demostrar superioridad sobre los demás. Nos hace sentir desprecio por la belleza y la naturalidad. Nos hace ridiculizar al otro, o hacer creer que somos necesarios, cuando nadie es imprescindible.

La envidia se esconde tan bien, que difícilmente la notamos, hasta que, yendo demasiado lejos, ya alejados de aquello que hemos envidiado, intentamos imitarlo y comprendemos que lo que nos alejó de las demás personas era ese veneno que nos atormenta. La comparación, la necesidad de ser más que el otro, la necesidad de aconsejar, el desprecio hacia el triunfo ajeno, o incluso hacia su sabiduría. La falta de autoestima, la sensación de que la vida nos negó oportunidades mientras al otro se las entregó, la sensación de que el otro lo tiene fácil, y aun así actúa mal. Como veneno, la envidia se extiende hacia nuestro alrededor, y busca salpicar a otros, no en su misma medida, sino separándolos, generando juicios, enemigos y riñas.

Detrás de esa baja autoestima, de esa inseguridad, de esa falta de confianza, se esconde este veneno de la envidia y la comparación. Haciendo que todo cuanto observemos se convierta en crítica, las relaciones en dolor y miedo, la sabiduría en engaño.

Descubrimos que empoderarnos, confiar en nosotros mismos y recuperar la visión clara desde el corazón limpio, es la única forma de recuperar un sentimiento de admiración sincero y amoroso.

Y descubrimos que ignorar, excluir o apartarnos de las personas que nos hacen sentirnos mal, sólo aviva más y más esa envidia que tantos rostros puede adquirir.

Pudimos tener la ocasión de ver a las personas que irrespetuosamente juzgan, y dar la vuelta a ese juicio transformándolo en paz.

Aprendimos a ver la verguenza, esa ira que se esconde en la frustración y el temor.

Aprendimos a ver la vanidad y la arrogancia, el orgullo y la lucha de poder.

Aprendimos a ver el apego, el temor a cambiar y crecer, el temor a que otros cambien y crezcan.

La segunda cosa que vimos con profundidad fue el amor y las relaciones.

Descubrimos lo importante de amar en equilibrio, con respeto y valor. Descubrimos que el amor requiere paciencia, escucha y silencio. Aprendimos a escuchar el disfrute y la alegría del otro, a admirar sus defectos y sus batallas, a salir de nuestra carencia afectiva.

Aprendimos los distintos de relaciones kármicas, en función de los chakras más dañados, de los conflictos de los antepasados, de los conflictos emocionales personales.

Comprendimos que a veces nos entregamos desde patrones incorrectos. Encontramos un arquetipo en la llamada de atención, en la constante búsqueda de sobresalir, de buscar atracción y magnetismo, de atrapar las miradas y sentirnos admirados. Encontramos lo fácil que es atraparnos en el deseo y la química que se genera desde la falta de compromiso y amor propio. El dolor que surge de las relaciones rotas, perdidas, donde no hay valor a los auténticos sentimientos, sino comparación, temor y lucha de poder. Aprendimos a ver este arquetipo desequilibrado en las personas con una actitud externa, centrada en los sentimientos de otros, las acciones ajenas, las miradas ajenas. En la persona que ni si quiera es consciente de aquello que genera en su entorno. Aprendimos a descubrir este patron en la persona que no es consiente de la huella tan grande que deja a su alrededor, de la presión que siente en verse siempre más amigable, más bella, más sabia, más perfecta. En esa búsqueda de sobresalir, con un esfuerzo inmenso para esconder la falta de seguridad en ella misma.

Aprendimos a ver otro arquetipo contrario, en la persona que se oculta, que teme sentir placer con otras personas y sólo disfruta en su fría austeridad y en su temor. Esa persona que en su recatado comportamiento, parece no disfrutar nada más que de sí misma. Aquella que niega la compañía y se aparta de los demás. En sus ilusiones, un amor puro y romántico irrealizable, que imagina sincero y verdadero; en la realidad, soledad y amargura que le aparta de las personas que más ama. Aprendimos a ver este arquetipo de la persona solitaria, que centra su mirada en las propias penas, el dolor personal, la vivencia de uno mismo, escusándose en el dolor que siente para escapar del contacto y justificar su eterna espera. Quien apartándose más y más de los otros, cree que algún día encontrará con quién compartirá su amor, olvidando que cada día se hace más más ermitaño sin ni si quiera darse cuenta, escondido en su pequeña cueva, alejado de todo y de todos en justificaciones, miedos y verguenzas.

También aprendimos en el amor, lo diferente que es disfrutar del otro, hacer disfrutar a otra persona o compartir ese disfrute. Aprendimos a distinguir entre tocar con conciencia y cariño, y tocar con erotismo y placer carnal.

Realizamos los diferentes masajes, y lo importante de entregar el masaje justo que necesita cada persona, y no tanto el que nos gustaría entregar. Comprendimos lo molesto que es recibir algo que no necesitamos, como un empacho, como una obligación, como un ataque. Pero igual, buscamos la forma de entender qué errores cometemos al tocar a la otra persona, en qué se basa nuestro contacto y qué problemas se generan cuando tocamos sin respeto, sin conciencia, sin escuchar primero al otro.

Aprendimos lo intenso de tocar tres puntos claves que unifican todos los canales energéticos.

Comprendimos lo poderoso que es el contacto sencillo y consciente. Y lo fácil que es transformar en deseo el contacto sensitivo, cariñoso y sensual.

Descubrimos cómo alargar el deseo, a apaciguarlo y a despertarlo.

Comprendimos cómo nos afectan ciertas relaciones a nuestra vida, desde los padres y antepasados, hasta las relaciones sexuales, cómo nos apagan la libido, cómo recuperarla a través de una mirada sincera hacia nosotros mismos.

Miramos de frente el dolor emocional, la carencia, el comportamiento y la actitud negativa hacia otros.

Hablamos sobre las trampas de la mente y el empoderamiento

Observamos la mentira. La vimos en la mirada y cómo fue transformándose a lo largo de los días. Aprendimos a descubrir la mentira en nosotros mismos, los engaños y sus raíces. Aprendimos a descubrir las trampas de la mente, una a una, cómo nos desconcentran y redirigen nuestra acción.

Conocimos el poder personal, la voz , el enfoque. Cómo salimos de nuestro centro y cómo perdemos energía en las diferentes relaciones energéticas negativas y positivas. Aprendimos a calmar la energía ajena y protegernos de ataques con sencillez y amor.

Fuimos sinceros con nuestra propia actitud, observando nuestra postura y nuestra actitud energética en muchos tipos de relaciones y situaciones.

Sobre la sinceridad, aprendimos cómo buscamos escusas para mantenernos toda la vida de ser preciso en el auto-engaño. Fuimos capaces de abrazar nuestro dolor y aceptar aquellas situaciones dolorosas de la vida, aprendiendo a vivir con mayor honestidad y humildad.

Así comprendimos que las trampas de la mente no son más que escusas para no reconocer nuestro poder personal, y cada uno, pudo encontrarse a sí mismo en diferentes situaciones en las que perdía toda su fuerza y cómo transformar esa falta de energía y enfoque, en claridad y direccionalidad.

Comprendimos el daño que genera la actitud agresiva, pasiva y pasivo-agresiva en nuestro entorno. Comprendimos lo fácil que es evadirnos de la responsabilidad, abandonar nuestro compromiso, mirar hacia otro lado, generando dolor, frustración, engaño y manipulando para mantener nuestra actitud. Comprendimos lo fácil que es resguardarnos en una actitud cobarde, sumisa, débil, y lo que afecta a nuestro entorno. Pero también comprendimos lo que genera una actitud agresiva, déspota y desequilibrada.

Vimos que cada persona tiene su lugar, y comprendimos que con que una persona se situé en un lugar incorrecto, tanto mental, como emocional y energéticamente, se proyectarán muchos desequilibrios.

Aprendimos lo valiosa que es nuestra energía, y lo importante que es no perderla, y no hacer perder tampoco el tiempo y la energía a otros.

Hicimos regalos, donaciones y nos convertimos en vendedores, comprendiendo la diferencia entre estos. Aprendimos a dar y recibir sin deuda y lo difícil que es realizar un regalo sin expectativas, igual que aprender a rechazar los regalos que no queremos recibir.

Tan intenso fue el trabajo de empoderamiento, que incluso pudimos comprobar cómo se siente cuando tu energía es despreciada, cuando te entregan un regalo por pena, o cuando no quieres recibir algo y no sabes decir que no. Aprendimos lo que es tener una actitud fuerte y decidida sin generar deudas sociales.

Entre los regalos, aprendimos que no podemos hacer sanación, mirar dentro del otro, ni hacer regalos sin permiso. Aprendimos lo que se siente cuando se recibe algo que no se quiere, pero también el daño que podemos llegar a causar cuando sanamos, aconsejamos o buscamos en el interior de otras personas, en su intimidad, en sus secretos.

Escuchamos sobre los elementos y sus desequilibrios.

Laberinto

Cómo el exceso de agua busca siempre estar bien, alegre, dichoso, pero no se enfrenta a los problemas y genera actitudes negativas con el alrededor.

La falta de agua genera falta de alegría, felicidad, dicha, fluidez y cambio.

El exceso de fuego genera rabia, rencor, dolor y deseos sexuales .

El defecto de fuego genera falta de pasión, de vitalidad y de energía.

El exceso de aire genera falta de escucha, falta de dirección y desorden mental.

El defecto de aire genera falta de comprensión, de fluidez y de movimiento.

El exceso de tierra genera tozudez, miedo y estancamiento.

El defecto de tierra genera falta de abundancia, problemas en las relaciones y en la estructura de vida.

El exceso de espacio genera negatividad, distanciamiento y una sensación ilusoria de iluminación y sabiduría.

El defecto de espacio genera claustrofobia, agobio, problemas territoriales.

Aprendimos cómo trabajar cada elemento por separado y cómo encontrar equilibrio entre ellos.

También trabajamos el fuego, en particular, el fuego y el agua nos llevó mucho tiempo trabajarlos. Aprendimos a tratar el fuego como un niño alegre y jugueton. A elevar nuestra energía, a tomar tierra para trabajar los rituales. A respetar la naturaleza cuando hablamos con ella. A escuchar el río, a sincronizar con los mensajes que el Universo nos entrega. A caminar despacio pero guiados por nuestro interior.

Tantas cosas aprendimos….

Aprendimos el camino de la muerte. Lo fácil que es perderse, entretenerse, llevarse a otras personas con uno. Aprendimos cómo nos afectan nuestros antepasados, nuestro ego y nuestros venenos en las distintas fases de la muerte.

Abrazamos nuestro niño interior, regresar a la infancia, al vientre materno, a la adolescencia, y sanar un momento concreto con amor y entrega.

Derscubrimos cómo superar los miedos, a descubrir dónde y cómo surgían, vimos los distintos pánicos y bloqueos de la infancia, cómo se ven reflejados en nuestra postura y cómo superarlos. Aprendimos a ver cómo nos afecta cada miedo y pánico en la infancia los distintos comportamientos durante toda la vida.

Descubrimos cómo abrir la energía y tener una actitud nueva a recibir y despedir a las personas en nuestra vida. Comprendimos nuestros bloqueos en estas situaciones. Cómo nos alejamos y nos acercamos a alguien, cómo dejamos que otros se acerquen y se alejen de nosotros. Aprendimos cómo a veces, estamos más pendientes del comportamiento ajeno que del nuestro, evitando sentir y ser nosotros mismos, evitando amar y tomar conciencia de nosotros.

Fueron tantas cosas… gracias por estar ahí.

Altaïr

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