Sentir el rol ajeno

En muchos niños y jóvenes, existe una capacidad de observación y juicio muy alta que ha de ser tenida en cuenta.

La necedad juvenil puede extenderse hasta la vida adulta, haciéndonos ciegos ante lo más obvio.

El ejercicio

Este ejercicio es un juego para niños desde los 6 o 7 años hasta adolescentes y consiste en vivir, durante un breve tiempo, el personaje que otro compañero nos haya otorgado en base a un “personaje” de su vida o de su familia que necesite comprender.

El juego puede extenderse durante un día o más, incluso una semana, y ha de ser analizado y comprendido en todos los detalles.

Los personajes han de tener un rol definido y los niños han de actuar con objetividad y sin emotividad. Ellos simplemente han de observar a la persona. Pueden hacer la observación en base a sus acciones, a los sentimientos de esas personas, a lo que expresen, a su aura, sus chakras, karma o vidas pasadas, a lo que perciban de esa persona, a un encuentro con su alma, a interpretar su vida y jugar su papel en la vida, a un análisis concreto… Todo depende del grupo y de lo que se perciba que pueda realizarse.

El objetivo es la autobservación de los juicios sin sentido que hemos tomado a partir de nuestra cultura, de los antecedentes, del cine y la televisión… La observación de que no hay una vida errónea ni hay ninguna persona que “valga” más que otra. La comprensión del micromundo del hombre y la valoración de la intimidad.

El trabajo, con adolescentes, puede ayudar a situarlos en un contexto de comprensión ante la situación del otro y la posición egoísta que a veces podemos llegar a tener las personas.

Con un buen trabajo, puede también ayudar a comprender lo poquísimo que podemos saber de la realidad en base al raciocinio y lo necesario que es el amor para lograr comprender a las personas.

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