Trabajo interior con niños

En el jeuego es donde nos encontramos, donde nos activamos y reconocemos. Es a través de la acción que se despierta la energía, se mueve y se logran los resultados.

Durante mucho tiempo, el trabajo interior consistía en adquirir un estado de conciencia superior, un estado de paz interior y silencio.

Este estado, representado por el Arte del Tiro con Arco, el Arte del Té o las grandes artes como la pintura, la música clásica o la danza, es el estado de conciencia donde cada uno se descubre a sí mismo. Donde una persona se convierte en quien dirige su vida dejando de ser instrumento de su mente y su cuerpo.

Para lograr este estado de conciencia, este estado de paz, hacían falta años de renuncia, de ejercicios interiores, meditaciones y duro trabajo interior. Hoy día, el hombre de occidente, queremos lograr este estado en unos minutos, buscamos información, libros, meditaciones, música, cursos, lo que sea que en un breve espacio de tiempo nos proporcione esta conciencia superior. Claramente es en vano esta búsqueda pues no se trata de una búsqueda externa sino de una búsqueda interna, donde no hay tiempo, ni razón de ser para las prisas, sino simplemente reposo y calma.

Los niños son un espejo de los adultos, simplemente quieren responder rápido, contestar adecuadamente a las preguntas, ser “adecuados” para la mirada del adulto, del educador.

Esto es algo que hay que pedirles que dejen de lado a la hora de realizar estos trabajos, no existe un trabajo más adecuado que otro, no existe una búsqueda ni un resultado mejor que otro, en la espiritualidad, simplemente existe el SER, el SER es eterno, constante y maravilloso. Como las gotas de lluvia, no hay dos iguales.  No hay que pretender tener una respuesta correcta, ni ser mejor, ni superarse, simplemente SER, descubrir, amar, liberarse del miedo de no llegar, y aventurarse a uno mismo.

Dentro, en uno mismo, ya está esa respuesta correcta, ya está la sabiduría, la conciencia, ya estamos completos dentro de nosotros. En nuestro afán, en nuestra búsqueda, es donde sentimos la escasez.

El niño ha de saber esto, ha de tener claro que no se trata de resultados, sino del camino. Sólo así podrá descubrir ese momento mágico donde no existe el tiempo y todo ES, eternidad inagotable.

Se trata de jugar, explorar, experimentar, sentir. No de exigir y forzar un trabajo y unos resultados.

La mente se desarrolla mucho mejor cuando no es forzada, o cuando no hay un temor al fracaso o al error.

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